
Por una memoria histórica del departamento de Sucre

El 1° de marzo de 2026 se cumplieron 25 años de que la Corporación Universitaria Del Caribe, Cecar, hiciera la publicación de una investigación que recoge en dos tomos la "Memoria histórica del departamento de Sucre", que como memoria no existía, labor encomendada al médico historiador Alberto Mendoza Candelo, oriundo de Cali, pero que vivió en Galeras por más de 40 años ejerciendo su profesión, escribiendo e investigando la historiografía del departamento con el resultado de entregar a estudiantes y a la intelectualidad regional del Caribe tamaño trabajo, de un inmenso valor que sociólogos, políticos y líderes en general del sector público y privado, deben consultar para averiguar de dónde venimos, quiénes somos y para dónde vamos.
El 1° de marzo de 2026 se cumplieron 25 años de que la Corporación Universitaria Del Caribe, Cecar, hiciera la publicación de una investigación que recoge en dos tomos la "Memoria histórica del departamento de Sucre", que como memoria no existía, labor encomendada al médico historiador Alberto Mendoza Candelo, oriundo de Cali, pero que vivió en Galeras por más de 40 años ejerciendo su profesión, escribiendo e investigando la historiografía del departamento con el resultado de entregar a estudiantes y a la intelectualidad regional del Caribe tamaño trabajo, de un inmenso valor que sociólogos, políticos y líderes en general del sector público y privado, deben consultar para averiguar de dónde venimos, quiénes somos y para dónde vamos. Investigación que surge por el vacío que, en este sentido, detectó la dirigencia académica de Cecar de entonces, destacándose Antonio Mora Vélez, Jorge Ganem Robles, Rafael Peralta Castro, Jorge Anaya, Aura Ganem Luna y otros, quienes no vacilaron en dirigir todas sus energías hacia el cubrimiento, en una gran medida, de la falencia de no poseer una memoria a la cual consultar con el objeto de organizar con fundamento histórico, sociológico y científico las acciones que enfrentarían los desafíos y retos que nos presentaría el siglo que se iniciaba. Con este trabajo se hizo un escrutinio de nuestro remoto pasado con algo de la prehistoria y el análisis de asentamientos prehispánicos aborígenes existentes en el territorio, hasta hablarnos de la identidad geográfica, política, étnica y jurídica de Sucre sin dejar de referenciar "las artes, la ciencia y tecnologías vernácula con el aporte cultural de la cuatrietnia (indio-negro-blanco y árabe) que ha dejado su huella en la agricultura, ganadería, el comercio, la arquitectura, la navegación, la agroindustria y en las distintas disciplinas abstractas de la inteligencia", como muy bien lo sintetiza su introducción. Después de aquel 1° de marzo de 1967, han pasado 59 años sin que aún los planificadores del desarrollo de Sucre acudan con rigurosidad al análisis de esa memoria histórica que como la testimoniada en los dos tomos aludidos, sirva para "formar a nuestros gobernantes , políticos, profesionales, maestros y gente del común con valores históricos bien cimentados , conscientes de la realidad territorial y cultural en que nos ha tocado vivir", pensando en hacer de nuestras relaciones un permanente dinamismo por la reafirmación cultural abrazando los avances de la ciencia y la tecnología en función de la convivencia que priorice todo humanismo sin enfrentarse a conductas que lo ignoren, como puede estar pasando en estos tiempos con algunos humanos que se niegan a sí mismos como tales, adoptando actitudes y comportamientos propios de los animales, así como dejarse someter por el sorprendente y asustadizo uso de la inteligencia artificial y de todas las redes sociales que han hecho del ser humano una víctima y no su beneficiario, olvidándose de su memoria histórica, base de una evolución que nos conduzca a vivir sin fantasmas que distorsionen la realidad. Es el momento de rescatar esta obra de difícil consecución para hacerla llegar a todas las bibliotecas, colegios y universidades del departamento para consultar y no olvidarnos de nuestra formación étnica , cultural , histórica y territorial, con la pretensión de que toda planificación que se emprenda encadenada con ese pasado, no se quede en la retórica, lejos de su materialización en favor del pueblo sucreño de bases histórica sin las cuales no tuviéramos identidad como Caribe y como nación que las ideologías han intentado despedazar.