
¿Por quienes votar?

Cada cuatro años a los colombianos se nos despierta de ese letargo cómplice que tenemos hacia nuestros mandatarios nacionales; dan lástima y pena las expresiones utilizadas por los precandidatos a presidencia y Congreso...
Por Édgar Arrieta González Cada cuatro años a los colombianos se nos despierta de ese letargo cómplice que tenemos hacia nuestros mandatarios nacionales; dan lástima y pena las expresiones utilizadas por los precandidatos a presidencia y Congreso para tirarse en cara lo negativo que han cosechado sus oponentes en sus andares políticos y administrativos, cuando muchas veces quienes lo hacen “están más sucios que un rancho solo”. Cómo añoramos los tiempos de Jorge Eliecer Gaitán, Álvaro Gómez Hurtado, Luis Carlos Galán y otros tantos de nuestros partidos tradicionales que tenían la problemática del país metida en sus cabezas, donde había respeto, educación, oratoria instructiva e ideológica y sus pensamientos políticos se basaban en solucionar tantos problemas por los que se atravesaban en esos momentos. Cómo hacen falta. De nuestros precandidatos presidenciales y Congreso, la clase popular poco sabe de sus programas de gobierno, qué proyectos nuevos se tienen para el campo, no para los grandes terratenientes, sino para el campesino de a pie; qué propuestas tienen para la construcción y reparación de instituciones educativas oficiales que están a punto de colapsar y cuya dotación deja mucho que desear, lo que permite que el estudiante al salir como bachiller no tenga la capacidad académica suficiente para ingresar a la universidad. Desconocemos qué piensan del sistema de salud totalmente venido a tierra, los hospitales y clínicas no tienen la dotación suficiente para autoabastecerse, el pago a sus trabajadores es un caos, las autorizaciones para intervenciones quirúrgicas, tratamientos médicos, entrega de medicamentos es casi imposible de conseguir y diariamente nos enteramos de pacientes que mueren en los pasillos esperando el VoBo de dicha autorización. No sabemos qué proyectos tienen para la creación de empleos, pues, un alto porcentaje de los colombianos no son asalariados y menos la posibilidad de organizarse e iniciar una "fami" o microempresa. Ignoramos los correctivos propuestos para para acabar con los robos sucesivos de los dineros asignados a los niños del PAE de Colombia, especialmente de la Guajira y sur del país donde han muerto centenares de ellos de hambre. Básicamente para los colombianos excluidos, son estos los problemas que desean se resuelvan ya que con ello su medio de vida sería más llevadera llegando la tranquilidad a sus hogares. Amigos votemos a conciencia, Dios nos ilumine por un candidato que busque la paz, el progreso y bienestar, mas no por aquellos que sus corazones están revestidos de odio, rencor, violencia y venganza.