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Opinión

Por nuestros estudiantes

Édgar Arrieta González
Édgar Arrieta González
Columnista
17 de junio de 2025

La situación de los jóvenes, incluidos los que tienen la oportunidad de estar en una institución educativa (pública o privada), es preocupante, debido a la crisis que vive el país por la existencia de antivalores como la violencia, la corrupción en todos los niveles, la impunidad,

Por Édgar Arrieta González La situación de los jóvenes, incluidos los que tienen la oportunidad de estar en una institución educativa (pública o privada), es preocupante, debido a la crisis que vive el país por la existencia de antivalores como la violencia, la corrupción en todos los niveles, la impunidad, la pérdida de fe en las instituciones democráticas y el peor de todos los males: la drogadicción en niños y niñas que apenas llegan a los 15años de edad. Es aquí donde debe centrarse la lucha por el bien de la educación, construir una nueva ética ciudadana se hace necesario y urgente para el futuro de nuestra juventud. Nuestro país necesita de jóvenes con pensamientos democráticos tolerantes, que reconozcan sus valores y que sean capaces de gestionar no solo su desarrollo individual sino también de la comunidad donde viven. Lo anterior al interior de las instituciones educativas solo es posible si de manera institucional, planeada y concertada se realicen actividades y estrategias en el aula y en la cotidianidad, que permitan formar un nuevo ciudadano. Que la ADES, secretarías de Educación y Salud Departamental, Policía de Infancia y el ICBF se apersonen y planifiquen coordinadamente visitas a las instituciones públicas y privadas del departamento, así como también a las comunidades de los estratos sociales más humildes, dictando charlas pedagógicas a los estudiantes y moradores de estos sectores sobre las consecuencias de la drogadicción. Que los docentes se “robaran” 5 o 10 minutos en cada una de sus clases y concienticen a sus alumnos del gran mal que les ocasiona el consumo de sustancias alucinógenas. Compañeros docentes: bien sabemos que es responsabilidad de los padres de familia, pero, debe complementarse en las aulas escolares como muestras de solidaridad y humanismo para bien de sus educandos ya que ellos son el futuro de nuestra región. Construir en los estudiantes una cultura de paz a través de la vivencia de la democracia, el respeto al otro, la tolerancia y solidaridad, aportando lo mejor para resolver la problemática por el cual atraviesa un alto porcentaje de la población estudiantil en estamentos privados y públicos, reflejada en el consumo y tráfico de estupefacientes, es un deber profesional y moral del docente para de esta manera hacerles más agradable la permanencia en las aulas escolares libres de este destructivo flagelo, moldeando intelectualmente en ellos los hombres del mañana. Directivos y docentes, por favor miren a sus estudiantes como si fueran sus hijos. Amén.