
Por nuestro país

La participación ciudadana es clave para mejorar las condiciones de vida. Se insta a políticos y ciudadanos a impulsar políticas públicas efectivas, priorizando los derechos y necesidades de la comunidad colombiana.
Por: Édgar Arrieta González La participación tenemos que entenderla como un proceso de intervención en el que actuamos de manera independiente, en función de intereses diversos que buscan la consecución de un conjunto de metas y resultados cuyo propósito central es el mejoramiento de las condiciones de vida de un conglomerado. “La participación es concebida como el proceso social que resulta de la acción intencionada de individuos y grupos en busca de metas específicas, es un proceso en el que intervienen directamente sus representantes (Presidente y Congreso) en marcha de la vida colectiva con fin de mantener o reformar la organización social y política”. (Esperanza Velásquez; Que ha pasado con la participación ciudadana). La política pública de participación está sustentada en dos pilares fundamentales: la participación ciudadana y la ciudadanía activa. En el escenario de la gestión pública juegan un rol importante y necesario ya que expresan y caracterizan las relaciones establecidas entre las administraciones nacional, departamental y municipal y las comunidades. De hecho, la intervención ciudadana en asuntos comunitarios expresa tanto las responsabilidades que se adquieren en el escenario público en función de la asunción de los derechos como los deberes ciudadanos. Es por ello que los colombianos esperamos que los senadores, representantes a la Cámara y Presidencia de la República, olvidándose de rencillas politiqueras, planteen una política de participación ciudadana que dé cuenta de los problemas sociales que enfrentan las comunidades, se propongan soluciones honestas y tratar por todos los medios llevarlas a un final positivo, pues, somos conscientes que se necesita de tiempo y voluntad política de ellos. Que el Presidente y Congreso promuevan y garanticen una política pública de participación y se contemple como condición esencial el ejercicio pleno de los derechos ciudadanos y el cumplimiento de sus responsabilidades comunitarias como miembros de la sociedad colombiana, comprendiendo y solucionando el conjunto de necesidades por los que hoy atraviesa un alto porcentaje de nuestra sufrida población y continuar con las acciones que a medias han generado los procesos de inclusión social, especialmente en la población más vulnerable. Por su parte la ciudadanía tiene que propiciar estrategias y escenarios de fortalecimiento ciudadano para lograr una intervención activa y positiva en el ámbito de lo público para garantizar a las comunidades una vida digna. En nuestro medio las JAL, Juntas de Acción Comunal, organizaciones sin ánimo de lucro, líderes de barrios, las diferentes tendencias religiosas, se unieran y lucharan honestamente por el bienestar comunitario exigiendo una buena atención de sus gobernantes.