Cargando indicadores...
Sucre Logo
Imagen del artículo
Opinión

Por este transitar ¡GRACIAS!

Olga Lucía Bustamante Madrid
Olga Lucía Bustamante Madrid
Columnista
21 de diciembre de 2024

Explora la riqueza de la experiencia humana: recuerdos, emociones y aprendizajes que nos forman. Agradecer cada paso, tanto alegrías como desafíos, es clave.

Por Olga Lucia Bustamante Madrid Con ese regalo maravilloso que es la imaginación, hemos construido paso a paso nuestra historia, y al mirar atrás no queda sino agradecer por cada instante.  Al revisar ese archivo de recuerdos nos topamos con diversidad de emociones que crearon circunstancias que quisiéramos volver a experimentar, y con otras tantas que mejor sería olvidar, todas ellas artífices de los seres que hoy somos. La humanidad no tendría sentido de no ser por esa variedad de sentimientos y aprendizajes que dieron origen a sucesos y anécdotas que relatan circunstancias grandes y pequeños, que despejan o confunden las mentes y los corazones. Cada uno decide como leer sus vivencias, sus escarmientos, estilos y habilidades, conocimientos adquiridos, desengaños y éxitos. Lo que para unos es motivo de celebración, para otros es algo que nunca debió ocurrir. Entonces de ese enramado de momentos, surge una personalidad con sus improntas, y eso nos hace únicos. Ninguna persona es repetible. Las oportunidades en cada uno varían, la persistencia, las intensidades, los tiempos, la trascendencia o intrascendencia, Ninguna persona más valiosa o menos valiosa. Todos seres en evolución. Por todo esto siento que todos tenemos mucho que agradecerle a la vida. Entre risas y llantos hemos aprendido. Entre certezas e inseguridades, transitando verdades y mentiras, abrazando sueños y realidades. Deslizándonos por caminos amplios y estrechos, saltando obstáculos, emergiendo de laberintos que nos confundieron. Y, cuando llega la hora de recoger las cosechas, es bueno mirar atrás, solo para entender cómo fue la siembra. Y tener respuesta a esos porqués y para qué, que surgen. Lo importante es no quedarse en los festejos o lamentos, sino agradecerle al Creador, por tanto. Si no fuésemos seres importantes, sería innecesario intentar diversos procesos, no tendría razón de ser la experimentación de lo bueno o malo, todo iría a parar al mismo cajón. Agradezcamos cada paso dado, cada persona que nos acompañó, cada sonrisa y cada lágrima. De nuestros temores nació la templanza. Los senderos fueron diversos, unos muy coloridos, algunos grises. Pero todos fueron instructores y consejeros. Nuestro corazón ha sido guía, nuestra mente, filtro. Amemos nuestra existencia en familia, con esos seres maravillosos que de la mano hemos avanzado hacia metas comunes. La luz siempre brilla iluminando el caminar de los viajeros de la vida, que nos lleva a conectar lo humano   con lo Divino.  Por este transitar… ¡DEMOS GRACIAS A DIOS!