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Opinión

Política Pop

Francisco Cuello Duarte
Francisco Cuello Duarte
Columnista
15 de diciembre de 2022

La elección de gobernantes es responsabilidad colectiva. Entre "el menos malo" y el populismo, la cultura política y la pedagogía son cruciales para combatir las malas costumbres y el poder de las redes sociales.

Por: Francisco Cuello Duarte. La elección de un gobernante (Presidente de la República, Gobernador o Alcalde), malo o bueno, es responsabilidad de todos. La culpa no es de la vaca, como nos dice el libro de Jaime Lopera, sino también del toro, de los becerros, del caballo y hasta del burro. La selección de un gobernante es lo más difícil dentro de la actividad democrática de un país, aclarando que no hay gobierno perfecto, pues en la mayoría de los casos, especialmente en América Latina, el colectivo le apuesta al menos malo, bajo la sentencia lapidaria aceptada en nuestro mundo macondiano: “El roba, pero hace”. Ahora, moviéndose con el lema populista del cambio, lo que hay, hay que cambiarlo por algo nuevo, así sea peor, pues el pueblo quiere cambio, sin darse cuenta de que todo puede seguir lo mismo, como dijo Lampedusa en su novela El gatopardo: “es preciso que todo cambie para que todo siga igual”. Y así sigue el papel de bobo que cada cuatro años juega el pueblo. De ahí el valioso comentario de la Representante a la Cámara, Katherine Miranda: “manda a decir el pastor que por favor le lleven el diezmo, que necesita pagar la Toyota 4 Runner que Cristo le regaló”. ¿Qué tal este mundo sin bobos y sin locos? Hay que acudir a la cultura política y combinarla con la Política Pop, utilizando una comunicación estratégica con un mensaje asertivo para que el elector lo reciba como un acto confiable, pues la actividad política tiene hoy un enemigo monstruosamente peligroso, como son las redes sociales, que mal o bien manejadas, por expertos al servicio de los intereses de ciertos sectores del poder político y económico, nos llevan a un callejón sin salida, como sucedió en el Perú. Se requiere con urgencia de una tarea pedagógica para disminuir estos índices de malas costumbres políticas utilizando las enseñanzas de Platón, y Aristóteles, cuando impartían clases de constitucionalismo, ética y liderazgo. Aquí, en Colombia, muchos candidatos ofrecen sancocho y cervezas, en las calles del pueblo el día de las velitas, como un acto moderno de cultura política. El camino es la pedagogía para disminuir estas malas costumbres populares utilizando la Política Pop, donde el candidato puede enviar un mensaje sencillo, ameno y digerible por el elector, que será más efectivo cuando el personaje tenga credibilidad y su discurso lleve emoción, lógica y un argumento racional.