Cargando indicadores...
Sucre Logo
Imagen del artículo
Opinión

Pobreza física o pobreza mental

Olga Lucía Bustamante Madrid
Olga Lucía Bustamante Madrid
Columnista
30 de mayo de 2026

Cuando estamos de compras agradecemos la posibilidad de elegir entre varias opciones que se adapten a nuestras necesidades, capacidad de inversión, intenciones y gustos, en un mismo lugar, evitando grandes desplazamientos y gastos innecesarios de transporte y tiempo. Ese beneficio lo podemos disfrutar gracias al libre comercio.

Cuando estamos de compras agradecemos la posibilidad de elegir entre varias opciones que se adapten a nuestras necesidades, capacidad de inversión, intenciones y gustos, en un mismo lugar, evitando grandes desplazamientos y gastos innecesarios de transporte y tiempo. Ese beneficio lo podemos disfrutar gracias al libre comercio. Cada productor o creador -de algo- grande o pequeño, es una fuente de ingreso: para su familia, la de sus empleados y proveedores, también para prestadores de servicios anexos: de control de calidad, vigilancia, diseños, publicidad, empaques, aseo, transporte... Otra parte activa en esta cadena son aquellos que están en el escalón que ofrece diversidad de productos, los distribuidores: Tiendas, almacenes, supermercados, centros comerciales, restaurantes, heladerías, panaderías, … Lugares que benefician a administradores, vendedores, surtidores, cargadores, cajeros, … Donde cada comprador invierte libremente. Por último y no menos importante, los recicladores: recolectores de sobrantes para reconvertirlos e iniciar una nueva cadena. Y finalmente, los recogedores de desechos que los llevan a su destino último. Este orden establecido controlado y respetado, conforma un equipo de subsistencia humana, una red que, si funciona de manera coordinada, se refleja en orden social y protección de la naturaleza. Participan trabajadores de base, operarios, auxiliares, técnicos y profesionales de todas las áreas para la selección, producción, reconversión, distribución y consumo. Empleadores, gestores de negocios, distribución y venta de bienes y servicios. Este esquema en teoría sugiere la estructura de un sistema económico regulado, sano, eficiente y auto sostenible, donde todos cabemos. Cuando un segmento de esa cadena es ineficiente, se va a la quiebra. En conclusión, no son las estructuras de los sistemas las que son buenas o malas en sí mismas. Estas deben están soportadas por unos principios y una ética intachable, tanto en lo público como en lo privado. Los servicios todos, deberían ofrecerse en iguales condiciones, en calidad de primera, en lo público y en lo privado, lo que redundaría en mejor calidad de vida y ahorro para todos, minimizando el engaño a las personas con menos capacidad económica, como política estatal. Evitando el acceso a bienes y servicios en franco deterioro, averiados, de pésima calidad, con una vida útil muy corta. Es increíble que todos sin discriminación se puedan tomar una cerveza de calidad… ¿Por qué no puede ocurrir lo mismo con la canasta familiar? ¿Será que hay una pobreza mental que acepta la pobreza física en todo sentido, incluido nuestro sustento?