
Personajes veintenerinos

Durante la historia de las afamadas festividades del 20 de Enero de Sincelejo, se han distinguidos célebres personajes que han hecho fama en las distintas facetas que encierra la representación festiva de la capital sucreña...
Por Aníbal Paternina Padilla Durante la historia de las afamadas festividades del 20 de Enero de Sincelejo, se han distinguidos célebres personajes que han hecho fama en las distintas facetas que encierra la representación festiva de la capital sucreña en el ámbito nacional e internacional, especialmente la grandeza de sus renombradas corralejas. Una de las figuras sobresalientes en el arte de la garrocha fue Luis Felipe Quintero, nacido el 8 de enero de 1935 en Caimito (Sucre), casado con Nicolasa Pérez con quien Tuvo tres hijos (faltando datos de algunos corregimientos, como él solía decir). Luis Felipe se crio entre los toros bravos en haciendas del San Jorge, comenzando en las corralejas de su propia tierra caimitera, pasando por el Mamón, Jegua, Sincé y llegando a Sincelejo en 1965 cuando se hacía el traslado de la plaza de Majagual a Mochila y que Juancho Perna dispuso con acierto que la corraleja se pasara de cuadrilátero a redondel. Luis Felipe Quintero en su caballo alegraba las tardes con su clavo en la vara de canalete. Recordaba a su émulo Juan pródigo Vergara (Juan Osorio), quién decía que donde quiera que el espíritu ha triunfado sobre la materia, el caballo ha estado al lado del hombre como un aliado, porque el caballo ha enseñado al hombre el valor de la fuerza sin la crueldad. El caballo esvaliente y no sabe que es ser feroz, superior en destreza al instinto del tigre. Sabe de victorias que solo dejan complacencias en el corazón, las que dejó para la posteridad a Quintero Jaraba, quien este 20 de Enero nos recuerda con nostalgia a sus compañeros del arte, Edison Sierra, Rafael Negrete, Felipe Pérez, Dionisio Gil y otros. Oh fiestas de Dulce Nombre de Jesús con aquellas alegres tardes de sol y arena en la plaza de Sincelejo con bravos cornúpetas y la garrocha mágica de Luis Felipe Quintero en la plaza de Majagual al son de porros y fandangos en los instrumentos de las bandas momilera, caimitera, playera y la sincelejana movidas por el espíritu festivo de la gran Pola Becté.