
Pentecostés y elecciones

Con Pentecostés, hoy celebramos la venida del Espíritu Santo sobre los apóstoles, que, estando encerrados y llenos de miedo, recibieron la fuerza necesaria para salir a anunciar la verdad. Para los residentes en el exterior las votaciones presidenciales comienzan mañana 25 y se realizarán durante toda la semana.
Con Pentecostés, hoy celebramos la venida del Espíritu Santo sobre los apóstoles, que, estando encerrados y llenos de miedo, recibieron la fuerza necesaria para salir a anunciar la verdad. Para los residentes en el exterior las votaciones presidenciales comienzan mañana 25 y se realizarán durante toda la semana. La razón principal para relacionar estas dos fechas es porque el Espíritu Santo es quien ilumina la conciencia del hombre para distinguir el bien del mal, la verdad del engaño y el camino correcto y contrario del que conduce al error. El voto es un acto moral antes que político, porque en él se refleja realmente lo que somos, los principios que defendemos y los criterios con los que decidimos el futuro de un país. Por ello es conveniente pedir ayuda celestial para entregar nuestro mandato a personas que tengan la capacidad, la firmeza, la independencia y la claridad necesarias para gobernar correctamente; defender los valores fundamentales, y resistir las presiones de quienes durante años han llevado a nuestra patria a ese inmenso deterioro que estamos viviendo. Quienes vivimos lejos de la patria, muchas veces no alcanzamos a percibir plenamente la gravedad de lo que enfrentan tantas familias cada día. La inseguridad, el miedo, la incertidumbre económica, el debilitamiento institucional y la fractura social son realidades que afectan directamente la vida de millones de personas. Personalmente considero que hay dos principios fundamentales para preservar la noción cristiana de la vida y de la sociedad. Son la defensa de la vida desde la concepción hasta la muerte natural, y el rechazo de todas las manifestaciones de la ideología de género y del wokismo. Vale la pena recordar que así lo expresé, cuando aspiré al Senado en el año 2010. Es que ninguna sociedad puede sostenerse cuando deja de respetar el valor sagrado de la vida humana y cuando daña a sus niños. Es importante que cada ciudadano examine seriamente qué candidatos representan verdaderamente esos principios, y cuáles representan simplemente la continuidad de lo mismo que tiene a nuestro país caminando hacia el abismo. Pidamos al Espíritu Santo que nos ilumine para actuar con responsabilidad delante de Dios y pensando sinceramente en el bien de nuestra Nación. Pentecostés nos recuerda que el Espíritu Santo no conduce a la confusión moral. Él da luz, prudencia, fortaleza y claridad para mantenernos firmes por la patria, y construir juntos un país milagro.