Cargando indicadores...
Sucre Logo
Imagen del artículo
Opinión

Pensamientos mientras lavo los platos.

Olga Leonor Hernández Bustamante
Olga Leonor Hernández Bustamante
Columnista
15 de marzo de 2025

A veces, sentirse perdido es una invitación a la introspección. Explorar nuevas búsquedas internas puede ser clave para encontrar claridad y propósito en momentos de desorientación y vacío.

Olga Leonor Hernández Bustamante Hay días en los que uno simplemente no se halla. Posiblemente no nos encontramos porque nos estamos buscando en el lugar incorrecto. Esa sensación de estar perdidos puede estar mandando un mensaje simple: Aún no estás buscando en el lugar que es, posiblemente estas insistiendo en conectar con algo que ya no da fuerza, que ya caducó o donde simple y llanamente no estas o nunca estuviste. Es así como la sensación de vacío y pérdida cobran un sentido diferente. Plantean la necesidad de la búsqueda. De mirar en nuevos lugares, de encontrar nuevos sentidos, de reconocer la ansiedad ante la incertidumbre, de renunciar a la idea de tener siempre el control, de confiar en la incomodidad y su mensaje. Entonces está bien no hallarse un día, siempre y cuando al escuchar esa sensación se activen nuevas búsquedas y nuevos movimientos. Nada peor que entregarse al desasosiego observando el vacío como un destino inevitable. Tal vez ese sea el problema, que consideramos nuestras emociones como un destino y no como el vehículo en el que viajamos. No es que llego y me instalo en la tristeza, es que estoy sintiéndome triste y a través de esta emoción puedo, si quiero hacerlo, encontrar nuevas claridades y respuestas. No es que llegué a la rabia y me incendió en esta sensación quemando todo a mi paso, sino que estoy sintiéndome enojado y el transitar esa emoción puede ofrecerme propósito y sentido. Pero si, hay días en que nos sentimos desorientados, perdidos, cansados. En que desde el momento en que abrimos los ojos, captamos el vacío en la boca del estómago, días en que el café reconforta distinto porque calienta en cada sorbo una especie de frio que se metió dentro durante la noche. Esos días se busca refugio y calor. Ese lugar generalmente no está afuera sino adentro. ¿Puede ser ese el error? ¿Que buscamos resolver esa sensación con algo externo cuando realmente lo que pide es una mirada hacia dentro? Si es así, entonces un día triste y nostálgico tiene el profundo poder de conectar con lo que somos. No habría pues que cargar fuerzas para asumir con resignación la carga que significa sentirse de esa manera o luchar para levantar el ánimo. Un día donde no me hallo es justo eso, un día para hallarme, sin tener que justificar a los demás que hoy no estoy sonriendo y que la sensación de plenitud hoy no me pertenece. Pero no sé. Son solo cosas que pensé mientras estaba lavando los platos.