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Opinión

Pensamiento crítico y educación superior

Jaime De La Ossa Velásquez
Jaime De La Ossa Velásquez
Columnista
2 de noviembre de 2025

Mucho se insiste en la necesidad del pensamiento crítico y su valor esencial para la educación superior.

Por Jaime De la Ossa Velásquez Mucho se insiste en la necesidad del pensamiento crítico y su valor esencial para la educación superior. Se le describe como la habilidad para analizar información, evaluar argumentos y formar juicios bien fundamentados. Hace referencia a los procesos, estrategias y representaciones mentales que el individuo usa para soluciones problemas, tomar decisiones y aprender nuevos conceptos; pertenece a un grupo de habilidades que se caracterizan por tener dominio de los contenidos, su aprendizaje y aplicación. La educación en general y de forma tradicional, ocurre bajo un modelo simple y rutinario que se fundamenta en la enseñanza memorística y la repetición insistente; se le concede importancia preferencial a la acumulación de información y no al aprendizaje significativo. En el aprendizaje significativo se privilegia la opinión informada, la adaptación de los contenidos a la realidad, la innovación y la resolución de problemas, lo cual se logra mediante la adquisición y fomento académico del pensamiento crítico; se trata de darle a la formación un significado concreto y útil, para que las competencias adquiridas, tales como: argumentar, analizar, solucionar y evaluar sean la clave para el progreso personal. En cuanto a la importancia del pensamiento crítico para la formación superior es resaltable que permite de forma reflexiva revisar situaciones motivo de análisis. La razonabilidad y organización allegan conclusiones con criterios y evidencias acertadas. Hace juicios de valor para las situaciones que se presenten en la resolución del problema. La toma de decisiones, acerca al individuo con mente abierta a la acción concreta, mientras entiende las diferentes perspectivas inherentes al tema. Para establecer el pensamiento crítico como un modelo de formación, su utilización debe ser general, no puede ser exclusiva de algunos cursos o asignaturas o profesiones, se le debe tener como eje transversal en la totalidad del proceso. Con el pensamiento crítico se logra una adecuada interpretación de la información, mejores juicios y mayor inferencia de las consecuencias asociadas, lo que asegura el éxito del futuro profesional. En cuanto a los profesores, formados significativamente en el modelo tradicional, deben reorganizar sus estrategias pedagógicas y hacerlas además de útiles para el estudiante, atractivas y alineadas con las necesidades del mundo real. De esta manera aspectos tales como: interpretación, análisis, evaluación, inferencia, explicación y autorregulación adquieren sentido práctico. Se debe formar para el futuro no para el pasado, la sociedad requiere profesionales que puedan actuar razonablemente, pensar sin prejuicios ni preconceptos, que sean críticos, constructivos e innovadores… Digerir, no tragar entero.