
Parece que vivimos en un círculo de pruebas

Puede ser una conjetura o una realidad, pero es la situación que vivimos constantemente.
Por Olga Bustamante Madrid Puede ser una conjetura o una realidad, pero es la situación que vivimos constantemente. Si somos buenos observadores nuestro diario vivir transcurre entre un tira y jala continuo de pensamientos incesantes que anteceden una decisión o punto de vista personal. Cuando creemos tenerlo todo solucionado, aparecen nuevas situaciones grandes o pequeñas que ponen a prueba nuestra capacidad de resolver, señalan un sentido de vida, y denotan virtudes o defectos. Es el drama de la cotidianidad en el hogar, en el compartir con otros. Aun en la soledad estamos siempre pensando qué hacer, cómo hacerlo, dónde, cuándo, cuánto cuesta, de qué color, sabor o tamaño. Donde colocarlo, aquí, allá… me gusta, no me gusta lo necesito parase debe hacer o no es mi derecho, o el de él me queda bien o mal sabe rico con o sin Mientras más miramientos o esquemas psico rígidos manejemos, mayor será nuestra dificultad en lograr aciertos y conclusiones que nos den tranquilidad, dominio, satisfacción y una vida llevadera. Ante este reto cotidiano valdría la pena relajarse y volverse un poco más analítico, con el fin de utilizar una virtud natural que nos fue dada como soporte y recurso: la coherencia. Este atributo es una herramienta útil que nos proporciona claridad, discernimiento y complacencia. Además actúa como complemento que suma, otorgando confianza y posibilidades de éxito a lo que pensamos, decimos o hacemos. Todo lo complicamos cuando nos rodeamos de quejas, egoísmo, consideraciones innecesarias, reclamos y desavenencias. Nos cuesta callar, aceptar el punto de vista del otro, conciliar con los sabores que desconocemos. Respondemos a un esquema nutrido desde la niñez con características y razones para que todo sea de una misma manera, siempre. Esas grabaciones mentales en ocasiones insípidas, entumecidas y desconsideradas, resta agilidad de percepción, nos cierra a posiciones e ideas novedosas quizá mucho más justas, concretas y útiles que las guardadas en la caja de recuerdos y enmohecidos en el tiempo. No todo lo aprendido en nuestro proceso de crecimiento, es verdad o mentira, bueno o malo. Vale la pena cuestionar lo que sirve de lo obsoleto. De esta manera podríamos muchas actitudes rancias y tensas, respuestas desconcertantes, que nos alejan y son fuente de discordia. Tenemos la posibilidad de renovarnos día a día para bien. Una mirada sincera a nosotros mismos basta. La flexibilidad puede ser una buena aliada en el proceso de coexistir.