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Opinión

Página en blanco

Olga Leonor Hernández Bustamante
Olga Leonor Hernández Bustamante
Columnista
7 de enero de 2023

El año nuevo no es un libro en blanco. Es un cuaderno con espacios definidos por experiencias previas. ¿Cómo escribirás tu día a día, con calma o prisa?

Por: Olga Leonor Hernández Bustamante. No.  Un año nuevo no es un libro en blanco con 365 hojas libres para escribir lo que quiera. El año nuevo viene a ser algo así como un cuaderno en el que cada página viene con espacios y renglones definidos por experiencias previas que nos previenen, nos asustan o nos motivan. Con espacios ya escritos y ocupados con intenciones o promesas hechas. Con una que otra mancha producto del miedo, la desilusión, la frustración o la ansiedad. En ese libro tenemos que encontrar lugar para escribir nuestro día a día, encontrando en cada espacio disponible la oportunidad de poner algo nuevo o de re-interpretar algo previo. Habrá quienes deciden escribir con letra clara unas cosas y con jeroglíficos ilegibles otras, todo depende de las ganas que tengamos de mirar hacia atrás y ver en perspectiva nuestra responsabilidad en las acciones del día a día. Escribiendo en ese cuaderno, a veces tenemos que tomar fuerzas para borrar lo que viene marcado, pero que ya no nos gusta. Y para borrar toca actuar; tomar un borrador y deslizarlo una y otra vez sobre la hoja hasta que las huellas de lo que había previamente sean tan tenues que permitan que lo nuevo se vea con claridad. Seguramente alguien tendrá pereza de borrar y pretenderá re-escribir sobre lo ya escrito, querrá que las cosas cambien sin mayor esfuerzo y que lo nuevo reemplace lo viejo sin tener que actuar al respecto. Al escribir el día a día, también decidimos si se escribe de afán o con calma, despacio o de prisa. Hay quienes van llenando de letras las hojas y no tienen consciencia de qué queda puesto en cada página. La prisa y los afanes lo envuelven y no lo dejan dedicar tiempo para saberse el escritor de su propia vida. Quien escribe despacio no es mejor ser humano que quien escribe de prisa, la única diferencia está en que la calma le permite la consciencia de saber de qué forma está escribiendo su existencia. Otro tema es que debemos decidir para quién escribo. Sí, escribo para mí o para los demás. Si convierto cada día en un examen constante para ser revisado por algún otro y obtener su aprobación, o si lo hago para mí, para construir mi propio propósito. Escribir para otro es gastar cada hoja sin poner ni una sola letra que hable de mí, que me defina a mí, que me haga ser lo que soy. No es necesario tener un cuaderno nuevo y limpio, tampoco un año lleno de situaciones que controlo. Lo importante es saber que soy yo el dueño de lo que voy escribiendo. A todos y todas quienes leen esta columna, les deseo un 2023 lleno de sentido.