
Otro reto para la Fuerza Pública

En uno de nuestros artículos recientes nos referimos a los problemas que está afrontando la Fuerza Pública para hacerles frente a los grupos armados ilegales, lo cual ha disminuido su eficacia y, consecuentemente, su capacidad y efectividad en el combate.
Por Ismael Guerra de la Ossa En uno de nuestros artículos recientes nos referimos a los problemas que está afrontando la Fuerza Pública para hacerles frente a los grupos armados ilegales, lo cual ha disminuido su eficacia y, consecuentemente, su capacidad y efectividad en el combate. Hicimos alusión al número de militares y policías que han dejado las armas por diferentes causas, una de ellas la desmotivación que les ha producido la excesiva generosidad gubernamental con dichos grupos, cosa que los ha inducido a abandonar las filas. Según analistas, a raíz de todo esto más de 30 mil efectivos de nuestras Fuerzas Armadas han salido de sus instituciones durante el Gobierno Petro a corte de junio del presente año. Pues bien, como si lo anterior fuese poco, a ello hay que agregar la guerra tecnológica puesta en práctica por terroristas de diferentes pelambres que han acudido a los drones con lo cual han acabado con la vida de numerosos soldados, policías y ciudadanos inermes. Este problema no es de poca monta si se tiene en cuenta que estas organizaciones criminales y terroristas tienen acceso ilimitado a estos medios bélicos gracias las millonarias economías ilegales que manejan lo que hace que puedan disponer de cantidades enormes de dinero para comprar esos aparatos, contrario a nuestra Fuerza Pública que si de algo carece es precisamente de presupuesto con el objeto de poder adquirir y hacer uso de la tecnología de los drones. Esto, obviamente, hace que el terrorismo y las fuerzas del crimen vayan adelante registrándose un preocupante rezago de las Fuerzas Militares y de Policía en este aspecto. Sobre esto, el general (r) Jaime Alfonso Lasprilla, excomandante del Ejército, conceptuó que lo que se debe hacer “es superar esa ventaja que de alguna manera han alcanzado los grupos armados al margen de la ley y es urgente superar, digámoslo así, esa diferencia que hay de acceso a la tecnología que todos los días evoluciona”. Aclaró asimismo el alto oficial que “los drones pueden ayudar a reducir el riesgo de bajas y heridos en las tropas al realizar operaciones de reconocimiento y vigilancia en áreas peligrosas, detectar amenazas y tomar medidas preventivas”. El reto, entonces, en nuestra Fuerza Pública es ahora de doble vía: implementar la tecnología de los drones en su operación ofensiva y aplicar la de “antidrones” en su defensiva.