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Opinión

Otro Diciembre en La Mojana

Manuel Cadrazco Martelo
Manuel Cadrazco Martelo
Columnista
10 de diciembre de 2025

La Mojana enfrenta nuevamente un cierre de año, y otro diciembre en condiciones críticas. El megaproyecto anunciado a mitad de año por el Gobierno Nacional para mitigar el riesgo de inundaciones avanzó poco.

Por Manuel Cadrazco Martelo La Mojana enfrenta nuevamente un cierre de año, y otro diciembre en condiciones críticas. El megaproyecto anunciado a mitad de año por el Gobierno Nacional para mitigar el riesgo de inundaciones avanzó poco. Los recursos destinados resultaron insuficientes frente a la magnitud del problema, lo que confirma que la inversión se quedó corta y que las comunidades siguen expuestas a la vulnerabilidad estructural. En días recientes el director de la UNGRD, Carlos Carrillo, lo expresó con claridad: la falta de inversión es evidente y decirlo públicamente podría costarle el puesto. Este tipo de declaraciones reflejan no solo la lentitud en la ejecución presupuestal, sino también la ausencia de una política integral que priorice la seguridad y el bienestar de más de 400 mil habitantes de la región. La gestión del riesgo no puede depender de improvisaciones ni de discursos, requiere planificación técnica, cronogramas verificables y ejecución transparente. La situación se traduce en escenas que no deberían repetirse pero que lo están haciendo. En Cuiva, corregimiento de San Benito Abad, los estudiantes celebraron sus grados caminando sobre tablas para no caer al agua. La infraestructura educativa se convierte en símbolo de una larga espera de años y riesgo, cuando debería ser garantía de futuro. Este tipo de episodios muestran cómo la falta de inversión en obras de mitigación afecta directamente la vida cotidiana, desde la educación hasta la movilidad y la salud pública. Por otro lado, Caregato, abierto desde hace cuatro años y cuatro meses, es la evidencia más clara de la incapacidad estatal para dar respuesta a una calamidad que cada diciembre se siente más. La falta de cierre perpetúa el ciclo de emergencia y obliga a las comunidades a convivir con el desastre como si fuera parte de la normalidad. La ausencia de soluciones definitivas incrementa los costos sociales y económicos, pues cada inundación destruye cultivos, viviendas y proyectos comunitarios. La Mojana necesita más que visitas oficiales y anuncios de ocasión. Requiere inversión sostenida, planificación técnica y ejecución transparente. Los recursos deben orientarse a obras de mitigación duraderas, sistemas de drenaje eficientes y programas de reubicación que respeten la dignidad de las familias, y el cierre de Caregato. Sin estas medidas, cada diciembre será un recordatorio de la deuda histórica del Estado con esta región. La conclusión es clara: otro diciembre llega, y La Mojana sigue esperando. La deuda no es solo con el territorio, sino con la confianza ciudadana en la capacidad del Estado para proteger a sus comunidades.