
Otra estrategia comunicacional

Definitivamente la estrategia comunicacional del Gobierno Petro para posicionar su narrativa de que la mala gestión de su mandato se debe a que no lo han dejado gobernar, ha sido más efectiva que la de la oposición que ha buscado que la gente sepa, claramente y con la verdad, que los malos resultados no se deben a eso sino a la incompetencia, falta de idoneidad y sobre todo al sesgo ideológico que Petro le ha querido imprimir a su accionar administrativo y gubernamental, como si con solo ideología izquierdista, por arte de magia, se pudieran solucionar todos los problemas que aquejan a la patria y se consiguiera el bienestar comunitario.
Definitivamente la estrategia comunicacional del Gobierno Petro para posicionar su narrativa de que la mala gestión de su mandato se debe a que no lo han dejado gobernar, ha sido más efectiva que la de la oposición que ha buscado que la gente sepa, claramente y con la verdad, que los malos resultados no se deben a eso sino a la incompetencia, falta de idoneidad y sobre todo al sesgo ideológico que Petro le ha querido imprimir a su accionar administrativo y gubernamental, como si con solo ideología izquierdista, por arte de magia, se pudieran solucionar todos los problemas que aquejan a la patria y se consiguiera el bienestar comunitario. Claro, Petro ha logrado imponer su narrativa en amplios sectores de la población al utilizar todos los medios públicos que tiene a su disposición, muchos privados afines, más los centenares de “influencers” pagados con plata del erario, o mejor de todos los contribuyentes, en beneficio de sus propósitos políticos e ideológicos. Mientras tanto, la oposición que, obviamente, no cuenta con nada de eso, se ha visto en dificultad para conseguir que toda esa población que ha sido engañada por la narrativa petrista comprenda y entienda que el verdadero motivo de este nefasto período de gobierno no se debe a que a Petro no lo han dejado gobernar sino al mal ejercicio de la labor gubernamental, a los pésimos programas de gobierno y al talante dictatorial, omnímodo y camorrista del presidente Petro, quien ha querido imponer a la fuerza y llevándose con los pechos la Constitución y la ley, todo lo que se le ocurre así esto resulte contraproducente y malo para la institucionalidad, la dignidad y el bienestar ciudadano. Debe entonces la oposición revaluar su estrategia comunicacional para, así parezca poco probable debido a la falta de tiempo, tratar de impactar la mentalidad de los sectores que han sido engañados por la narrativa petrista con el objeto de que adquieran conciencia y se den cuenta que los nefastos resultados del actual mandato, tienen su origen en la ineptitud, “chabacanismo”, “fulerismo” y falto de capacidad e idoneidad del equipo de gobierno con que Petro se han rodeado y de lo poco que tiene de estadista para conducir al país aunque el crea, en su obnubilación y prepotencia enfermiza, que está sobrado de lote para dirigir los destinos de Colombia.