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Opinión

Oportunidad escondida

Selma Samur de Heenan
Selma Samur de Heenan
Columnista
18 de agosto de 2024

Ante las crisis, la fe en Dios se presenta como un faro de esperanza. Confiar en Él permite hallar sentido al caos y ver oportunidades donde antes solo había problemas.

Por: Selma Samur de Heenan Una crisis la podemos definir como toda situación que se sale del giro normal de la existencia para convertirse en una dificultad o en un problema sobre el cual no tenemos el control. Puede tratarse de una circunstancia económica, familiar, personal, laboral, en una relación determinada o en nuestra salud física, emocional o mental. Frente a cualquier crisis, es muy común sentir impotencia, miedo, frustración, desanimo, ira, tristeza, pesimismo. Pero, en realidad, lo más grave de una dificultad es verla netamente con la limitada e inmediatista óptica humana, sin contemplarla espiritualmente y dejando de lado que somos hijos de Dios y que Él debe estar presente en todos los aspectos de nuestra existencia. Andar por la vida sin esta certeza, sin haber reconocido el señorío de Jesucristo sobre nosotros, hace demasiado pesado cualquier inconveniente que se nos presente, porque la fe es la fuente de nuestra esperanza, y a través de ella confiamos en la veracidad de todo lo que ÉL anuncia, y creemos que cuando nos acogemos a su voluntad, cada una de sus promesas se cumplen, ya que primero pasará el Cielo y la tierra, pero no su palabra. San Pablo nos dice que en todas las cosas interviene Dios para bien de los que le aman y el profeta Isaías enfatiza en que nuestros caminos y proyectos no son como los de Dios porque lo de ÉL son muy superiores. Esto es definitivamente cierto, las rutas de Dios están impregnadas de sabiduría, del conocimiento pleno de su eterno presente, por lo que seguirse por sus sendas nos garantiza el cumplimiento de su plan perfecto. Dios sabe que lo que hoy nos puede resultar doloroso mañana será provechoso. Confiar en Dios, en sus caminos y proyectos, procurando obedecerle en sus mandatos, es un método infalible para encontrar sentido al caos que en ocasiones se convierte nuestra vida. Orar y escuchar al Señor por medio de su Palabra, nos va abriendo lo sentidos espirituales para ver una oportunidad escondida en lo que antes pensamos que era solo un problema. Demos gracias a Dios en toda ocasión, pero principalmente durante las crisis o pruebas, porque a través de ellas se glorificará en nuestras vidas. Así lo hicieron, por ejemplo: los tres jóvenes en el horno ardiente, Daniel en el foso con los leones y José en una cárcel egipcia.