
Omnibus Est

En un análisis profundo, la autora alerta sobre el futuro de Colombia y el mundo, instando a la reflexión ante discursos y acciones políticas. ¿Estamos ante un peligro inminente?
Por: Selma Samur de Heenan Con este proverbio, expresado en latín, se establece que ya tenemos suficiente ilustración sobre uno o muchos asuntos, tal como pretendemos establecer sobre tantas cosas que viene sucediendo, no solo en Colombia sino en el mundo entero. Ya podemos hacer algunas apreciaciones, bastante aproximadas, de lo que puede llegar a ser el futuro de nuestros países si no actuamos con prontitud y sensatez. Jesucristo establece que, de la abundancia del corazón habla la boca. Excelente y oportuno mensaje que nos ayuda a evaluar las intenciones de quienes públicamente expresan sus opiniones o criterios. Pero también a que revisemos nuestras palabras, porque, a través de ellas, reflejamos los sentimientos que nos motivan para pertenecer o defender a un grupo político, un movimiento social o a determinada ideología. Considero conveniente ser muy cuidadosos al escuchar lo que se nos dice para que logremos comprender la verdadera esencia de las personas, y no terminemos creyendo en lo que nos gustaría que fuera, sino en lo que realmente es. Mi mamá decía con frecuencia: “quien no lo conozca que lo compre”. Y tenía mucha razón, pues cuando logramos conocer al dirigente, definitivamente ya no podemos desentendernos de sus propósitos porque con ellos se afectan directamente todos los ámbitos de nuestro amplio entorno. Vale la pena que hagamos unas reflexiones a fin de poner en perspectiva lo que para muchos es incuestionable, estamos ante un peligro inminente. ¿Consideramos que el pasado reciente de Colombia ha sido peor que la realidad actual que estamos viviendo y la que, de seguir por este camino podemos llegar a padecer? ¿Eres de los que decían que a nuestro país no le pasaría nada similar de lo que ha acontecido con Venezuela, Nicaragua o Cuba? ¿Aún estas buscando buenas intenciones frente a los discursos incendiarios y alucinantes que están dándonos en forma de trinos? Con la premura que la situación amerita, debemos conocer las respuestas a esas inquietudes, vengan del Congreso, de los gremios, de la Iglesia o de la calle. Desde el Evangelio se nos enseña que debemos orar por nuestros gobernantes, que busquemos ser representados por quienes sean temerosos de Dios, para que gobiernen promoviendo los valores morales, que con sus actuaciones busquen la justicia y el bien común que puede traer la verdadera paz y prosperidad para los gobernados.