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Opinión

Ojalá ocurriera un milagro

Ismael Guerra de la Ossa
Ismael Guerra de la Ossa
Columnista
12 de junio de 2023

El presidente colombiano es criticado por su temperamento confrontacional, obstaculizando la paz social. La esperanza de unidad nacional se desvanece, sumiendo al país en incertidumbre y fragmentación.

Por Ismael Guerra de la Ossa Pero no, lamentablemente, en nuestro país, el capitán de la nave si por algo se caracteriza es por su temperamento camorrero, buscapleitos, por su ánimo siempre inclinado hacia la discordia y la confrontación, como que ello hace parte de su ADN y por eso todo lo que emprende lleva el sello de la ofensa, de la tendencia a herir y a golpear si la gente no se inclina sumisamente a los dictados de su talante dictatorial. Ante esa circunstancia, las esperanzas de que en Colombia reine la paz y la armonía social, tan indispensables para que las políticas públicas de gran calado y envergadura sociológica se conviertan en realidad, se esfuman por sustracción de materia. Qué bueno sería entonces que ocurriera un milagro, el milagro de que el presidente Petro en un momento de profunda lucidez espiritual y comprensión humana, reflexionara, recapacitara, cambiara su discurso ofensivo e hiriente, y abogara por la unidad nacional pero no “ideologizadamente” sino con patriotismo y verdaderas intenciones reconciliatorias. Otro sería nuestro país, no el que ahora tenemos: inmerso en un mar de incertidumbres y confusiones, y lo peor: más fragmentado que nunca. Ojalá se nos diera el milagro. Difícil, casi imposible, pero soñar no cuesta nada.