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Opinión

Ojalá no tenga la misma suerte

Ismael Guerra de la Ossa
Ismael Guerra de la Ossa
Columnista
26 de mayo de 2025

La Asamblea de Sucre aprobó un proyecto de ordenanza presentado por la gobernadora Lucy García Montes encaminado a comprometer vigencias futuras de 2026 y 2027 para financiar obras contra la erosión costera en el Golfo de Morrosquillo.

Por Ismael Guerra de la Ossa La Asamblea de Sucre aprobó un proyecto de ordenanza presentado por la gobernadora Lucy García Montes encaminado a comprometer vigencias futuras de 2026 y 2027 para financiar obras contra la erosión costera en el Golfo de Morrosquillo. En esto se invertirían 10 mil 740 millones de pesos de los cuales 10 mil millones serán aportados por el Departamento Nacional de Planeación y los 740 millones restantes los pondría el Gobierno Seccional procedentes del Sistema General de Regalías. En resumen, el proyecto buscaría, a través de importantes obras de infraestructura, prevenir y mitigar los efectos generados por la erosión costera en la Primera Ensenada de Coveñas. Se trata, sin duda, de una obra, además de sumamente necesaria, de mucha significación e importancia no solo para este municipio costero sino para el Golfo de Morrosquillo en general pues, como es sabido, la erosión produce grandes efectos negativos para las poblaciones que, como Coveñas, están a merced de los oleajes marinos fuertes. Cabe entonces augurar que este proyecto gubernamental, ya aprobado por la duma sucreña, se lleve a cabo satisfactoriamente. Y, desde luego, que no vuelva a ocurrir lo que sucedió hace algunos años con otro proyecto de similar naturaleza por más de 14 mil millones de pesos financiado por el Ministerio de Medio Ambiente que terminó siendo objeto de la más rampante y vergonzante corrupción de que se tenga noticia en nuestro departamento. Como se recuerda, de esos 14 mil millones se gastaron la mitad pero no en obras sino en corruptelas que sirvieron para engrosar los bolsillos de quienes se idearon la artimaña para esquilmar descaradamente el fisco y hacer de las suyas con los dineros públicos. A la otra mitad, como también se recuerda, le cambiaron burdamente la destinación, pero no para ejecutar otras obras sino también para que fueran a parar a los bolsillos de personajes de dudosa reputación. Se tipificó así, según juristas y representantes de la judicatura, un descarado peculado por apropiación. No obstante, a los encartados que fueron procesados nada les ha pasado, hasta ahora. Ni siquiera a la entonces alcaldesa que incurrió en el ilícito y condenable proceder pues más demoraban los jueces dictándole medidas de aseguramiento intramural que ella en enfermarse. Ojalá entonces este proyecto contra la erosión costera no corra la misma suerte que el anterior.