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Opinión

Ojalá no se arrepienta tarde

Ismael Guerra de la Ossa
Ismael Guerra de la Ossa
Columnista
17 de julio de 2023

El presidente Petro muestra un comportamiento contradictorio: arrogante con la oposición y condescendiente con grupos armados ilegales, utilizando un lenguaje ambiguo que genera controversia.

Por: Ismael Guerra de la Ossa ¡Qué diferencia! Comportamientos claramente contradictorios asume el presidente Petro con respecto a la oposición política y los grupos terroristas y bandas criminales. Con la primera se muestra arrogante, ofensivo, hiriente, bravucón y con actitudes a veces antropofágicas, es decir, que quisiera “comerse vivos” a quienes se oponen a su gobierno. Mientras tanto, con las organizaciones armadas ilegales cuyo modus operandi es el terror y el accionar a sangre y fuego contra quienes defienden las instituciones legítimamente constituidas, el proceder de Petro es condescendiente, meloso, edulcorado y casi siempre sumiso y melindroso, como si lo que menos quisiera fuese molestarlos, incomodarlos y ocasionarles siquiera el más mínimo motivo de desagrado. Por eso el lenguaje que utiliza, como ejemplo a seguir para sus funcionarios, es el de no decir las cosas como son sino como quieren las organizaciones armadas ilegales que se digan, o sea como mejor les convenga a ellas. De ahí que el saliente ministro del Interior, Alfonso Prada, bautizara el secuestro de tropas militares por parte de comunidades rurales infiltradas por la guerrilla como “cerco humanitario” y ahora el mismo Petro apellidara el secuestro de una sargento y sus dos pequeños hijos en una carretera, fuera de servicio, claro, efectuado por el Eln, como una toma. “Fueron tomados”, dijo Petro sin ruborizarse. Se diría que el comportamiento del primer mandatario obedece a generar más confianza entre los grupos armados ilegales en la búsqueda de llegar a un proceso de paz que tenga buen suceso, pero resulta que por la vía de la mano tendida en extremo, del actuar blandengue y demasiado generoso con esas agrupaciones terroristas, lo que suele generar es el efecto contrario. Es decir, ante las señales de debilidad y de la condescendencia suma del gobierno con ellas, se crecen, se vuelven más intransigentes, más difíciles, piden y piden más, al punto de que llegar a un acuerdo entre ellas y la institucionalidad se torna imposible y de allí al fracaso de las negociaciones no hay sino un corto trecho. Ejemplos hay por montones. Uno de ellos El Caguán, donde la generosidad extrema de Pastrana con las Farc terminó en lo que terminó. Sin embargo, esas lecciones para Petro no valen o no existen e insiste y persiste en consentir y mimar a tales grupos armados criminales. Ojalá si se arrepiente no sea tarde.