Cargando indicadores...
Sucre Logo
Imagen del artículo
Opinión

Observatorio: el voto vergonzante

Rafael Hernández Mestra
Rafael Hernández Mestra
Columnista
26 de mayo de 2026

El voto es el instrumento con el cual se expresa el derecho del sufragio. En nuestro país se vota a través de las tarjetas electorales conocidas popularmente como los tarjetones. Con este sistema se ha buscado realizar unas votaciones más limpias y alejar los manejos electorales.

Al hablar sobre el sistema electoral, es imprescindible hacer algunas anotaciones sobre los votantes que permiten apreciar más posibles relaciones con el sistema político, especialmente respecto a la participación. Se califica a los votantes según su conducta de diferentes maneras. Se habla de los votantes partidistas, de los votantes clientelistas y de los votantes de opinión. Se llaman votantes partidistas los que tienden a votar siempre por el mismo partido político. Se llaman también votantes cautivos. Los votantes clientelistas son los que votan por el partido o por el candidato a cambio de algo; se da el voto por un beneficio material. Los votantes de opinión son aquellos que escogen a su candidato de acuerdo a consideraciones sobre las capacidades para desempeñar su cargo sin importar el partido. Se llama también franja, voto independiente o no cautivo. Sin embargo, existe otro tipo de voto y es el conocido como el voto vergonzante. Este también es conocido como "voto oculto"; es un fenómeno electoral en el que los ciudadanos deciden no revelar públicamente su verdadera intención de voto o su simpatía por un candidato. Lo hacen por temor al rechazo, a represalias laborales o sociales o para evitar la presión o polarización del entorno. Este comportamiento altera frecuentemente los resultados de las encuestas y sondeos previos a las elecciones, ya que el elector encuestado prefiere mentir o abstenerse de responder antes que hacer pública su preferencia real. Son causas principales de este fenómeno, entre otras, la polarización política, como la que se está viendo ahora, cuando el ambiente social es muy hostil; la presión laboral o institucional, por el miedo a perder contratos o puestos de trabajo; y el estigma social o corrección política, que ocurre cuando el candidato preferido es percibido como controversial o políticamente incorrecto frente a los estándares de su círculo social o familiar.  En estas elecciones, el próximo domingo va a haber una sorpresa enorme, ya que hay millones de votos vergonzantes.