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Opinión

Nos cuesta reconocer – nos

Susana Viera
Susana Viera
Columnista
13 de octubre de 2024

Un palíndromo, como "RECONOCER", refleja enigmas existenciales. Reconocernos a nosotros mismos es crucial, pero en un país diverso, a menudo se niega la propia identidad.

Por Susana Viera Palíndromo. Es una palabra o frase cuyas letras están dispuestas de tal manera que, resulta la misma leída de izquierda a derecha que de derecha a izquierda. “RECONOCER” es una de ellas y creo que más que su carácter semántico, este concepto envuelve los enigmas existenciales de una forma casi inconmensurable, por lo tanto, cada esfuerzo por interiorizarla puede o no, ser infructuoso. ¿Habrá algo tan útil para la vida, como reconocer-nos? Engañamos hasta retardando el paso del tiempo. Y en verdad, ¿por qué vivir con el respiro de la muerte detrás de la nuca, si la vida es un paréntesis entre la nada y la nada? Y en mi paréntesis, observo tantas personas viviendo vidas ajenas, de manera tan auténtica que en sus acciones los desconoces. Y es que leerse igual de derecha a izquierda o de izquierda a derecha, puede ser como los carriles de un tren, en algunos aspectos de la vida, pero no en todos. Lo cierto, es que moverse conlleva costos, sin importar si se trata de cruzar la calle, saltar la cuerda o cambiar de partido político. Lastimosamente nos puede llevar la vida entera (y no hay más), reconocer quiénes somos. Colombia es un país con diversidades en demasía, no solo entre las mismas regiones, sino al interior de ellas, y aun así tenemos símiles idiosincráticos. Basta con preguntar a un extranjero cómo nos distingue. Soy caribe incompatible con las temperaturas superiores a 24 grados, y “me choca” escuchar a una persona de mi región despreciando sus raíces, sin que se trate de ser el más bullicioso al hablar y el que más “eses” coma o el que más heces hable. Y para honrar a Juan Gossaín, uso la palabra caribe y no costeño. Entonces, ver a un caribe de nacimiento y crianza posar de bogotano es un improperio cuando puedes ser un caballero ilustre de origen caribe o una dama caribe. ¿Por qué hay que transgredirse y parecer lo que no somos? Nos cuesta reconocer las verdades. Si una mujer es bonita e inteligente, lo es. Si un hombre es un promiscuo y mentiroso, lo es. Si una persona es tramposa y corrupta, lo es. Al que le gusta el licor, pues le gusta y al que le gusta otro hombre, la misma cosa. Hay existencialismos en el falso testigo, en las promesas políticas incumplidas, en la devaluada monogamia, en las mujeres envidiosas y en las vidas perdidas al lado de las personas equivocadas. La vida es pendular, un palíndromo político, de izquierda a derecha y de derecha a izquierda, donde es de gran valía, ser de una pieza.