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Opinión

Nos autocastigamos

Olga Lucía Bustamante Madrid
Olga Lucía Bustamante Madrid
Columnista
22 de abril de 2023

El auto-rechazo, alimentado por normas sociales y creencias limitantes, erosiona la autoestima. Superarlo requiere autoconocimiento, perdón y conexión espiritual para amar y ser feliz.

Por: Olga Lucía Bustamante Madrid Las normas crean límites, establecen preceptos cuyos criterios o recomendaciones deben producir alineación, armonía y equilibrio.  Socialmente, quienes se salen de criterios aprobados por la mayoría, en ocasiones son sometidos a bullying o acoso mal intencionado, - promovido casi siempre por quienes han sufrido igual trato-, causando inseguridad y autodesprecio, dando origen a algo peor que el mismo acoso exterior: el auto bullying o autorrechazo. Estado que lacera la confianza en sí mismo, quita el sueño, da origen a un negativismo nocivo que empaña la visión de lo que verdaderamente somos y podemos realizar. Sumado a esto, la creencia inducida de que nacimos ‘pecadores’. Idea que se nos impregnó en la mente sin posibilidad de rebatirla, al no entender su dimensión.  Nos creímos el cuento y creamos nuestro propio infierno: el auto rechazo, con repercusiones catastróficas para el amor propio. Como resultado, la persona se convierte en su propio enemigo, no se gusta así mismo, cree y siente que no es capaz, que no es creíble ni amada. Actúa como su propio verdugo, lastimándose, convirtiéndose en auto saboteador. Estado que pierde fuerza cuando se logran interpretar los verdaderos propósitos de la existencia humana.   Creo que el verdadero infierno son las falsas interpretaciones de lo que sucede a nuestro alrededor y aparece cuando juzgamos, criticamos, sentimos celos o perdemos el control de pensamientos, sentimientos y actos. Condición emocional en la que se sufre por falta de entendimiento, ya que somos creadores de la realidad que vivimos. El autoconcepto en el amor y el respeto a mi dignidad, es indispensable. Se logra cuando se le da cabida al plano espiritual, además del plano humano. La vivencia en la tierra, es una escuela para el alma, un campo de aprendizaje de lecciones que nos hacen falta para lograr las dos grandes tareas de la vida: 1. Amarnos y amar a los demás… y 2. Ser felices.  Al aceptar que estamos regidos por leyes universales de la Creación, entendemos que todo tiene una intención. El cambio comienza cuando se ‘aclaran verdades’ a través del discernimiento interior.  Cuando no califico el actuar ajeno, simplemente observo, tolero y acepto, que es un camino individual, y que cada persona es un aprendiz como yo. Cuando me perdono a mí mismo por crear un infierno mental y alejarme de mi cielo, el que merezco por derecho propio, al haber sido creado por quien es Perfección.  La percepción mejora la vida, deja huella para siempre, las expresiones se las lleva el viento.