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Opinión

No somos lo que creemos ser

Olga Lucia Bustamante Madrid
Olga Lucia Bustamante Madrid
Columnista
1 de marzo de 2025

La percepción moldea la realidad. Creerse incapaz, aunque se posean habilidades, puede limitar. El pensamiento positivo, la autoconciencia y el discernimiento son claves para el éxito y el bienestar.

Por Olga Lucia Bustamante Madrid Una persona puede ser alta, pero si se convence que es baja, así se siente. Alguien puede ser adulto, aunque, si no hace conciencia de su adultez, siente que es un adolescente eterno. Aquella es inteligente y capaz, pero le hicieron creer que era negada para todo. De la misma manera, pero en sentido contrario, actúa el pensamiento positivo. Confiar plenamente, disponer el ánimo y actuar en coherencia para sacar un proyecto de vida adelante, es una punta de lanza que busca el blanco. Pensar, creer y sentir, es la fórmula perfecta para crear alas, o ponerse un grillete que nos ancla al infortunio. Sin darnos cuenta, hacemos un manejo pésimo del juicio, para lo bueno y para lo no bueno. Existe un miedo necesario y sano, pero equivocadamente aprendemos y desfiguramos el miedo y la culpa, con los que enfrentamos la existencia. Estas son dos de las semillas madres del estancamiento: emocional, moral, económico y social. Aprendemos a mentirnos cuando tememos no poder, no saber, ni entender. De igual manera disculpamos la pereza y la superficialidad para evadir responsabilidades. Lo blanco no es amarillo, ni lo azul, marrón. El embarazo no es enfermedad. La abundancia no es solo mía, y la escasez de los demás.  El día no es noche para dormir sin control ni horarios.  Un veneno no es un nutriente. Una relación casual desenfrenada, no es felicidad.   ¡Pero no!… nos pusimos la venda y declaramos al viento con voz fuerte que todo se puede, que todo es válido, aunque se voltee el mundo al revés. No somos lo que creemos ser, ni lo que no creemos ser, simplemente somos. No nos distinguimos ni a nosotros mismos. Qué tal si aprendemos a cambiar el discurso, si desmontamos las películas mentales que hemos creado y que nos sirven de obstáculo en el camino. Qué tal si desarrollamos conceptos claros para enfrentar la realidad. Qué tal si miramos el camino de frente y lo recorremos pendientes de los baches, de las subidas y las bajadas, sin quejarnos, haciendo nuestro mejor esfuerzo. Qué tal si nos perdonamos por tanto abuso y desamor, por tanta mediocridad y egoísmo. Qué tal si dejamos de suponer y utilizamos el discernimiento para obtener respuestas verdaderas y aterrizadas. Qué tal si dejamos ser a los otros, y nos preocupamos por ser nosotros mismos. Qué tal si nos valoramos como lo que somos.