
No romantizar la pobreza

La pobreza versus la felicidad genera debate social. La autora rechaza romantizarla, argumentando que la riqueza, aunque no garantice felicidad, es preferible a la infelicidad ligada a la pobreza.
Por Susana Viera Los conceptos de pobreza y riqueza versus la felicidad son tan sensibles que hablarlos abiertamente generan escozor social en grandes magnitudes. En alguna ocasión planteé la siguiente pregunta: ¿quién quiere ser pobre? Por ese medio, no se trataba de hacer una encuesta, sólo generar reacciones individuales al lector. Mi respuesta es NO, no es mi preferencia la pobreza. Lo dije antes y lo reitero hoy, no voy a contribuir a romantizar la pobreza. Nos han trasmitido culturalmente que la riqueza no es la felicidad, como si la pobreza tuviese mayores probabilidades de hacer personas felices. Frases como: no soy rico, pero soy feliz, o siendo rico se quitó la vida, queriendo ejemplarizar que el dinero no lo es todo. Ninguna de estas condiciones económicas garantiza la felicidad humana y singular, pero en lo colectivo o social, menos pobreza podría coadyuvar a la pacificación de naciones. En lo personal, me inclinaría por la infeliz riqueza, y no por ser infeliz y pobre. Finalmente, nadie está exento de ser un pobre infeliz, es decir , aquel poseedor de materialidades y una vida vacía. Es evidente que la respuesta de Sofia Vergara, sobre qué la hace feliz, lleva como cinco vueltas al mundo y hasta parecería tardío mencionarlo, pero ha sido la figura pública en estos tiempos modernos que ha reconocido que la hace feliz el dinero, y se refiere a todo lo que el dinero le permite alcanzar. En países como los Emiratos Árabes Unidos, la mendicidad es un delito. Difícil de entender para mentes alienadas, donde el voto se vende por pobreza, sin importar el ideario político. Parece ser, la pobreza, el bastión de la democracia. Y no es que en esos países ricos no exista pobreza, de hecho, las diferencias con las excéntricas riquezas son de evidente notoriedad. Hasta podría decirse que un árabe pobre, de uno de estos Emiratos, podría asimilarse a un medio riquillo colombiano. De un país a otro, es cuestionable el concepto de pobreza per se. La relatividad nos juega sucio. ¿Y qué sucede con la felicidad, en términos cotidianos? Pregunta pertinente. Las complejidades inherentes al dinero no son diáfanas, acarrean muchas oscuridades, tanto si posees mucho, poco o nada. ¿Entonces se puede evitar la infelicidad con o sin dinero? La pobreza no es un bien superior, no es una meta de vida y no es una virtud. Ayudar a las gentes a salir de ella es un acto de amor. Romantizar la pobreza no ayuda a tal propósito.