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Opinión

No le importa la tragedia invernal

Ismael Guerra de la Ossa
Ismael Guerra de la Ossa
Columnista
21 de julio de 2025

La ola invernal que actualmente azota al país, es una de las más fuertes de los últimos años.

Por Ismael Guerra de la Ossa La ola invernal que actualmente azota al país, es una de las más fuertes de los últimos años. Según la Cruz Roja Colombiana, las lluvias han hecho estragos en 31 de los 32 departamentos del país, afectando a 610 de los 1103 municipios colombianos, más del 51 % de los entes territoriales municipales. El número de damnificados hasta la semana pasada ascendía a 450 mil y solo en zonas como Chocó, Putumayo, Vichada y Cundinamarca los muertos por la tragedia invernal llegaban a 130, los heridos pasaban de 320 y centenares de viviendas han resultado destruidas por las inundaciones y deslizamientos, dejando a miles de familias sin dónde vivir y las personas únicamente con las ropas que llevaban puestas en el momento de las avalanchas de lodo y tierra. O sea, un panorama sombrío, un espectáculo triste y doloroso, capaz de conmover las fibras hasta del más insensible de los seres humanos. A propósito, en otros tiempos cuando sucedían desastres similares veíamos que casi siempre unos de los primeros en llegar, además de los organismos de socorro, eran los presidentes de la República, quienes les llevaban una voz de aliento a las sufridas comunidades y familias golpeadas por la tragedia. Se trataba de un acto de humanidad que, obviamente, era bien recibido por los afectados quienes veían que en tales circunstancias, las autoridades de alto rango, por lo menos los tenían en cuenta para saludarlos y demostrarles algo de solidaridad en esos momentos de profundo sufrimiento y dolor. Sin embargo, en esta oportunidad el presidente que tenemos ni siquiera se ha dado por aludido de las desgracias que padecen miles de sus compatriotas en más de la mitad del país, a raíz de la inclemente ola invernal que los azota, la cual les ha traído desolación, desventura, heridos, muertos, dejándolos sin nada que ponerse y sin un techo donde guarecerse. ¿Han oído ustedes al presidente Petro referirse a este tema? ¿Lo han visto visitar las zonas de las inundaciones y deslizamientos? Díganme cuándo. Parece que a él eso nada le preocupa, tan ocupado como está en buscar su reelección ya sea en cuerpo propio o ajeno. ¡Y tanto que habla nuestro mandatario de humanismo y de sensibilidad con los sufridos y desposeídos! Allí tienen la prueba. Pero bueno, ese dizque es “el cambio”.