
No hay "lunas de miel" en San Andrés

La nostalgia embarga San Andrés. A pesar de su belleza, la isla enfrenta problemas turísticos, económicos y sociales. La corrupción y la mala gestión de recursos públicos agravan la situación, dejando a los isleños olvidados.
Por Susana Viera En mi reciente visita a la Isla de San Andrés, me embriagué, pero de nostalgia. Es distinta la mirada como turista que la de un servidor público en ejercicio de sus funciones. Sería maravilloso que estas islas fuesen “más” en todos los sentidos, turístico, económico y social. Lejos está nuestro archipiélago de hacer parte del ranking de las islas más destacadas y turísticamente importantes en el mundo. Estas islas son lugares populares en la región, pero no suelen figurar entre los destinos turísticos más conocidos a nivel mundial, por más arena blanca y degradé de azules cristalinos, no está preparada para dar bienvenidas a las gentes de todos hemisferios, y mucho menos, después del huracán Iota. Desbastados, olvidados y resentidos, así percibo a los isleños. Parece que, más allá de los graves daños a la infraestructura y al entorno natural, hay graves daños en su tejido social que necesitan ser tratados, restaurados y recuperados. Si bien es cierto, el gobierno reaccionó a Iota con fondos para la recuperación económica de la Isla, los isleños solo expresan inconformidades. Un territorio más, evidenciando las falencias de la administración pública. Es obligación subrayarlo, Colombia necesita mayor transparencia y eficacia en la gestión de los recursos públicos. Todos sabemos, lo que significa la corrupción en el desarrollo regional. Por más que, se publiquen informes sobre las irregularidades en la administración de los fondos, se descubran pruebas sobre la mala gestión de los dineros para la reconstrucción y restauración, y la destinación de fondos para fines distintos, solo veo paquidermia e informes infructuosos. Por más medios de comunicación, investigaciones y publicaciones sobre las irregularidades en la gestión de los recursos, por más llamados de atención pública, la impunidad parece estar anclada en todos los estamentos. Otro escándalo más en el olvido. En todas las regiones, la desviación de recursos y la mala administración es como la “fruta de pan” para los isleños, de gran tamaño. Tristemente, en San Andrés y Providencia se contempla a simple vista los problemas económicos, el desempleo y la pobreza, solo hay que ir más allá de las pocas calles que conforman el centro de la ciudad, y escuchar las necesidades de los ex pescadores, quienes por cuenta del fallo de Nicaragua son los mototaxistas, taxistas y masajistas, para los insuficientes turistas. Ya no hay “lunas de miel” en San Andrés, se requiere amor presupuestal para dar mejor calidad de vida a los isleños y enamorar a los turistas. Quizás, en el “airport” podamos sentirnos como extranjeros atravesando migración, pero no olvidemos que es Colombia en el mar.