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Opinión

No era guerra, era fútbol

Arianna Córdoba Díaz
Arianna Córdoba Díaz
Columnista
30 de junio de 2023

La final del fútbol colombiano en Bogotá desató un despliegue de seguridad que simulaba una guerra. ¿El deporte se convirtió en campo de batalla en Colombia?

Por: Arianna Córdoba Díaz* Como si nos estuviéramos preparando para una guerra o una invasión extraterrestre: fuerza pública desplegada en todas las esquinas, restricciones de movilidad, desvíos en las calles y avenidas, acordonamientos, prohibición de circulación, imposición de Ley Seca, recintos vedados. Todo eso y mucho más, generó un temor que parecía solidificarse y cortarse con un cuchillo. Pero no, no era la guerra ni una invasión de marcianos, era la final de la liga del fútbol colombiano, el sábado pasado en Bogotá, donde se enfrentaron por otra codiciada estrella los equipos de Millonarios y Nacional. Lo que impacta es que, contrario a lo que debe ser -desde este punto de vista- una actividad amena, de goce, celebración sana y, sobre todo, espíritu deportivo, se convierta en una amenaza de desastre. Increíble, pero hemos dejado que los espectáculos deportivos, especialmente el fútbol, se conviertan en campos de batalla en nuestro país. ¿En qué cabeza cabe que si uno es hincha de un equipo no puede ir a verlo jugar en el estadio donde es anfitrión su oponente? Pues pasa en Colombia… ¿A quién se le ocurre agredir y hasta asesinar a una persona que luzca la camiseta de un equipo de fútbol que no es de sus afectos? Pues pasa en Colombia… ¿Quién se imagina que hay que concentrar más policías en un estadio que en las calles desiertas y peligrosas para que los fanáticos no se maten a palos e insultos? Pues sí, pasa en Colombia… Y digo, pasa en Colombia, porque cuando, por ejemplo, se enfrentan en una final o en juego decisivo equipazos como Real Madrid y Barcelona, uno no escucha que se monta esa parafernalia de guerra que se despliega en nuestro país. Es cierto que el fútbol despierta pasiones, pero esas pasiones en muchos colombianos han tomado un camino raro, desatando agresividad y descontrol o quizás toman este deporte como excusa para mostrarse tal cual son. Afortunadamente y creo que debido a tantas precauciones y arsenales de guerra exhibidos, no hubo hechos lamentables tras la final futbolera del fin de semana pasado, pero ese no es el deber ser; el deporte no es batalla de hinchas, no es enloquecerse y salir a matar a los fanáticos de equipos contrarios; de seguir así, habrá que ir a los estadios colombianos ataviados con trajes antiexplosivos. *Jefe de Programa de Comunicación Social – Unisinú.