
No bajar la guardia

Esta información no debe causarnos miedo sino la prevención de no bajar la guardia en ningún aspecto. Principalmente el espiritual, que por lo general es el más ignorado.
En agosto de 2010, todos los medios de comunicación registraron la ceremonia de investidura “espiritual” que, en la Sierra Nevada de Santa Marta, protagonizó Juan Manuel Santos, antes de tomar posesión oficial en Bogotá, como Presidente de la República. Sin embargo, esa noticia fue vista por la mayoría de los colombianos, de manera informal y como si no tuviera ninguna importancia el hecho de que el nuevo gobernante fuera, junto con su familia y miembros de su gobierno, hasta un sitio que denominan “sagrado”, para reunirse prioritariamente con los Mamos “jefes espirituales” y autoridades indígenas de las etnias Kogui, Wiwa y Arhuaco. Tampoco vieron significativo el hecho de que los Mamos pusieran en cada una de las muñecas del mandatario electo, dos hilos de algodón, conocidos como “aseguranzas” y que, para su protección, le entregaran un bastón de mando símbolo de autoridad, y cuatro piedras que supuestamente significan su compromiso con la naturaleza. Estos ritos no son meramente simbólicos porque tienen importantes connotaciones espirituales que trascienden luego al plano físico. También contrataron a un chamán para que hiciera rezos especiales pidiendo que el día de la posesión no lloviera. Lo fundamental en esto es ver cuáles son las armas que se usaron en ese gobierno para solucionar problemas, siendo la brujería la peor de todas. Si se aplica para algo tan natural como la lluvia es de pensar razonadamente, que se use para temas de mayor envergadura, así como lo constatamos en Cartagena, con ocasión de la firma del acuerdo de La Habana en septiembre de 2016, cuando llegaron desde Cuba ocho chamanes, entre hombres y mujeres, los que en pleno centro histórico pudieron practicar, a sus anchas, muchos rituales de brujería, entre ellos, el dibujo de la estrella que simboliza a satanás, al que en señal de adoración le pusieron las velas propias de esa manifestación. Ahora, en el 2026, las cosas han empeorado. Ya no solo es aquel expresidente con injerencia directa en una campaña sino que desde el gobierno actual y su candidato a sucederles, tienen las mismas mañas en la forma de hacer política, buscando ayuda en medios esotéricos y oscuros. Esta información no debe causarnos miedo sino la prevención de no bajar la guardia en ningún aspecto. Principalmente el espiritual, que por lo general es el más ignorado.