
No apaguemos luces ajenas para poder brillar, juntos podremos dar mayor iluminación a nuestro camino.

Este es un mensaje de reflexión para veteranos y reservas de la Fuerza Pública.
Por Silverio José Herrera Caraballo Este es un mensaje de reflexión para veteranos y reservas de la Fuerza Pública. Se avecina un nuevo ciclo electoral en Colombia. El 2026 se asoma como una oportunidad para corregir el rumbo del país, para defender los valores democráticos y la institucionalidad, pero también (y esto es crucial decirlo) para que las reservas y veteranos de la Fuerza Pública asuman un papel más activo, propositivo y estratégico en la construcción del futuro que todos soñamos. Sin embargo, ese protagonismo no puede, ni debe, estar marcado por la división interna, el ego malsano o el deseo de sobresalir a costa del otro. Hoy más que nunca, debemos recordar que todos tenemos una luz propia que explotar y hacer brillar, sin necesidad de opacar u apagar la ajena. No es tiempo de rencillas, no se deben abrir viejas heridas, ni es momento de protagonismos individuales disfrazados de proyectos colectivos. La historia reciente ha demostrado que cuando las reservas y veteranos actúan en bloque, con propósito común, son capaces de marcar la diferencia, no solo en el discurso, sino en las urnas, en los escenarios de deliberación pública y en la toma de decisiones que tanto necesita este país que a veces parece perder el norte. Por eso, la primera invitación de esta reflexión es clara: dejemos atrás los resentimientos absurdos, las diferencias personales y los intereses egoístas que solo nos debilitan como comunidad, Señores esto no es de soles, estrellas, galones, jinetas o dragonas, esto no es para discriminar fuerzas, somos una sola familia y así hay que trabajar. Hay una Colombia que clama por liderazgo auténtico, por personas con experiencia en el servicio, con valores sólidos, que sepan lo que significa dar la vida por la patria. ¿Quién mejor que los hombres y mujeres de la reserva, los que un día juraron lealtad a la bandera, los que ya han entregado lo mejor de sí al país, para representar esos intereses superiores desde los espacios de poder civil? Pero esto solo será posible si logramos entender que el verdadero enemigo no está entre nosotros, sino afuera: en la corrupción, en la impunidad, en la violencia política y en la decadencia de la ética pública. Quien desee aspirar a un cargo de elección popular debe partir de una premisa básica: no está compitiendo contra sus compañeros de fuerza y/o causa, sino ofreciendo al pueblo una alternativa de esperanza. Para ello, es necesario sumar, no restar; construir, no destruir; iluminar, no eclipsar. El liderazgo no se impone a gritos, ni se alcanza con campañas sucias, se gana con coherencia, trabajo en equipo y respeto por las trayectorias ajenas. Aquí no hay enemigos, hay hermanos de armas con distintas miradas, sí, pero con un objetivo común: servirle a Colombia desde nuevas trincheras, con las armas de las ideas, con la disciplina, el respeto y la responsabilidad con la que fuimos formados. La experiencia en la Fuerza Pública nos enseñó a operar bajo principios de unidad, disciplina, lealtad y compromiso. Es momento de trasladar esos mismos principios a la arena política. Necesitamos líderes que inspiren, no que dividan. Que edifiquen proyectos colectivos, no que levanten monumentos a su ego. El brillo individual solo tiene sentido si alumbra el camino del conjunto. Por eso, este mensaje es claro: no apaguemos luces ajenas para brillar. El país necesita una constelación de liderazgos formados en el sacrificio, en el amor patrio, en el respeto por la ley y el orden. Que cada quien brille con su luz, pero que ese brillo no ciegue, sino que ilumine el futuro de la nación. Es hora de Oxigenar la política con el toque especial de las reservas de Colombia, los invito a seguir juntos tras la búsqueda del objetivo… Bienvenidos Veteranos y Reservas a la arena política, si, es ahora el momento para los que están dispuestos a continuar sirviendo a la patria. Aún hay tiempo de unirnos, de construir una gran alianza basada en el respeto mutuo, el reconocimiento de las virtudes del otro y la voluntad sincera de dejarle algo mejor a las próximas generaciones. Que el 2026 no sea una oportunidad más desperdiciada por las vanidades. Que sea el momento en que las reservas y veteranos demuestren que también saben liderar con inteligencia, humildad y grandeza.