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Opinión

Niños y adolescentes: suicidio

Remberto Burgos de la E.
Remberto Burgos de la E.
Columnista
31 de octubre de 2023

La comprensión de la muerte evoluciona con la edad, pero el suicidio infantil es alarmante. Causas y factores de riesgo se entrelazan en una problemática que requiere atención urgente.

Por Remberto Burgos Es interesante cómo se explica la construcción del concepto de muerte: la primera, que va hasta los dos años, indiferencia y desconocimiento. La segunda, de 4 a 6 años, se tiene una percepción mítica de la muerte -algo temporal y reversible-. La tercera hasta los 9 años, se cree que después de la muerte la persona sigue existiendo en otro tipo de vida. Desde los 12 años, se comprende la irreversibilidad de la muerte y se piensa en la posibilidad de la propia. Con esta explicación cronológica buscar las causas debe ser el propósito inmediato de salud mental y establecer cómo podemos modificar los factores de riesgo. Según la OMS el suicidio es la segunda causa de muerte entre los 10-24 años y cada año se registran aproximadamente 100.000 casos. La mayoría de los muchachos que se suicidan tienen enfermedad mentales: no pueden lidiar con el estrés de la adolescencia. Le quedan grandes situaciones como la ruptura, el fracaso y los problemas escolares y familiares. Las estadísticas son variables, se considera que de los 839 suicidios ocurridos el año pasado, 341 corresponde a menores de 16 años. Casi el 40% de estos enfermos son muchachos que no han vivido, criterio lábil y su cerebro -especialmente los lóbulos prefrontales- está iniciando el proceso de consolidación y madurez. Conocer las dificultades académicas de los niños suicidas produce escalofríos. Padres en vías de separación, mal rendimiento escolar y violencia están dentro de las causas. Preocupa y llama la atención es el subgrupo de los niños de 9 años quienes no tienen definido, el concepto de la muerte y buscan en el suicidio la salida rápida para solucionar el problema que los agobia. No debemos olvidar que entre enero 2015 y julio 2022 se cometieron 2.060 suicidios y 32.719 intentos de niñas, niños y adolescentes. Si extendemos nuestra mirada hacia los neurotransmisores notamos una depleción de la serotonina y esta modula las emociones y los estados de ánimo en el LCR. ¿Alteración en los genes que codifican su síntesis? Esto explicaría el descontrol de impulsos y la actitud de desesperanza que vemos en los suicidas con las alteraciones cerebrales en la corteza prefrontal y en el hipocampo. Los hallazgos de la investigación que mostraron que el área de superficie del polo frontal era menor en los jóvenes con antecedentes de intentos de suicidio. Diptongo: Colombia: en la fecha un menor se suicida todos los días.