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Opinión

Nacimiento de la Iglesia

Laureano Ordosgoitia
Laureano Ordosgoitia
Columnista
28 de mayo de 2023

En el primer día de la semana, Jesús se apareció a sus discípulos tras la resurrección, trayendo paz. Posteriormente, en Pentecostés, el Espíritu Santo descendió, marcando el inicio de la Iglesia.

Por: Laureano Ordosgoitia. El día de la resurrección, primer día de la semana, por la tarde, estaban en casa los discípulos con las puertas trancadas por miedo a los judíos, cuando se presentó Jesús, se colocó en medio de ellos y les dijo: ¡Les traigo la paz! Dicho esto, les mostró las manos y el costado. Los discípulos se alegraron de ver al Señor. Jesús repitió: ¡Les traigo la paz! Así como el Padre me envió, los envío yo a ustedes. Enseguida sopló sobre ellos y les dijo: Reciban el Espíritu Santo. A quienes les perdonen los pecados, les quedan perdonados, y a quienes se los retengan, les quedan retenidos. Cuando se cumplieron los cincuenta días y llegó la fiesta de Pentecostés, estaban reunidos todos los discípulos. De repente, un estruendo que venía del cielo, como de un viento huracanado, resonó en toda la casa donde se encontraban, y vieron aparecer como lenguas de fuego que se repartían y se posaban sobre cada uno. Y todos quedaron llenos del Espíritu Santo y empezaron a hablar en lenguas extranjeras, con el lenguaje que el Espíritu le inspiraba a cada uno. Se encontraban entonces en Jerusalén judíos religiosos, procedentes de todas las naciones de la tierra. Al oír aquello, acudieron en masa, y quedaron desconcertados, oyéndolos hablar cada uno en su propia lengua. Llenos de asombro y admiración decían: «¿No son galileos todos esos que están hablando? ¿Entonces por qué los oímos hablar cada uno en nuestra propia lengua? Aquí hay partos, medos y elamitas; gente de Mesopotamia, Judea y Capadocia, del Ponto y de la provincia de Asia, de Frigia y de Panfilia, de Egipto y de la Libia Cirenaica; peregrinos de Roma, judíos y convertidos al judaísmo, cretenses y árabes. Y todos los oímos hablar en nuestras lenguas de las grandezas de Dios. Es la palabra de Dios en los hechos de los apóstoles y en MT.19,13, en donde el señor nos enseña la fundación de su iglesia en la persona del apóstol Pedro: una santa, católica y apostólica. Es de observar el carácter de unicidad de la iglesia; mi iglesia; no se refiere a las iglesias. Todo esto, para evitar confusión. Se trata la iglesia fundada por Jesús. Jesús, el que está en los brazos de María La que él nos dejó desde la cruz al volver al Padre Pues, si bien Jesús es el único camino para ir al padre, hemos de saber que María es el camino que el Padre escogió para enviar a su hijo