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Opinión

Mundo comunicado y aislamiento social

Jaime De La Ossa Velásquez
Jaime De La Ossa Velásquez
Columnista
19 de octubre de 2025

Vivimos en un mundo que está más comunicado que nunca. Redes sociales, mensajería instantánea, videoconferencias y flujos constantes de información nos mantienen enlazados en cualquier momento y en cualquier lugar.

Por Jaime De la Ossa Velásquez Vivimos en un mundo que está más comunicado que nunca. Redes sociales, mensajería instantánea, videoconferencias y flujos constantes de información nos mantienen enlazados en cualquier momento y en cualquier lugar. Sin embargo, muchas personas sienten, con frecuencia, una soledad profunda. Esa aparente contradicción no es solo una curiosidad cultural, es una realidad con causas claras y tangibles consecuencias sobre la salud mental, las relaciones sociales y la forma en que aprendemos y trabajamos. Esta paradoja: poder comunicarnos abiertamente y estar al mismo tiempo aislados tiene consecuencias que son nocivas; este contrasentido es peligroso por sus resultados. No es coherente, que cuando a nivel de comunicaciones hemos superado espacio y tiempo, los resultados no sean totalmente satisfactorios. Los actuales síntomas que en razón a lo señalado se presentan, incluyen, por ejemplo, que las conexiones superficiales no garantizan intimidad ni apoyo emocional, ya que, las interacciones son altas en cantidad, pero suelen ser bajas en profundidad. Igualmente, las redes muestran versiones editadas de la vida ajena, lo que incita a la imitación de roles y comparaciones con esa versión curada, lo que al mismo tiempo alimenta sensaciones de insuficiencia y aislamiento. No menos traumática es la fragmentación de la atención,ya que las conversaciones fluidas e interesantes se interrumpen, se hacen menos empáticas, más simples. Con las comunicaciones virtuales, tal como hoy se usan, se corre el riesgo de estar sometidos al estigma y por allí mismo a la autocensura, puesto quela visibilidad pública puede inhibir la expresión auténtica de vulnerabilidad.Mostrar fragilidad en línea, se percibe, a veces, como riesgo social, porque expone las carencias que puedan tenerse y en el mundo de la perfección irreal esto no está permitido. Al respecto, habría que señalar, que las consecuencias más relevantes de este proceso moderno de comunicación, se manifiestan, en: una mayor incidencia de ansiedad, depresión y sensación de soledad subjetiva, en especial entre adolescentes y jóvenes adultos. Se dauna notable erosión de la capacidad para la empatía sostenida, con vínculos más numerosos, pero más frágiles. En cuanto a la atención y aprendizaje,menor capacidad para concentrarse profundamente, lo que afecta procesos de estudio, investigación y creatividad. Por otro lado, la cohesión social, se deteriora, porque se da poca participación en el tejido comunitario local, debilitándose la resiliencia colectiva que debe primar en tiempos de crisis. Se interactúa más con el teléfono que con la gente, se presta más atención a las simplicidades de las redes que a los problemas sociales.