
Mujeres

Siempre tratando de mover el mundo. Aunque muchas veces en la mente femenina, se actúa desde la obligación, desde la norma que se aprendió desde la niñez, sin detenerse a observar lo que se está sintiendo. En algún lugar leí: “Educar la mente sin educar el corazón, no es educar en absoluto”. Ocuparse por sentir de una manera sana, garantiza que mañana habrá un manejo coherente de las emociones, permitiendo una actitud adecuada frente a los problemas y posibles conflictos, cuando estos asomen. Porque los obstáculos son parte de la vida de cualquier persona, lo importante es contar con la fuerza y la sensatez para enfrentarlos, bien sea aquellos problemas simples de la cotidianidad, o aquellos indeseables.
Siempre tratando de mover el mundo. Aunque muchas veces en la mente femenina, se actúa desde la obligación, desde la norma que se aprendió desde la niñez, sin detenerse a observar lo que se está sintiendo. En algún lugar leí: “Educar la mente sin educar el corazón, no es educar en absoluto”. Ocuparse por sentir de una manera sana, garantiza que mañana habrá un manejo coherente de las emociones, permitiendo una actitud adecuada frente a los problemas y posibles conflictos, cuando estos asomen. Porque los obstáculos son parte de la vida de cualquier persona, lo importante es contar con la fuerza y la sensatez para enfrentarlos, bien sea aquellos problemas simples de la cotidianidad, o aquellos indeseables. La autorregulación nacida del entendimiento y la maduración del carácter, son fuente de liberación y equilibrio emocional, lo que permite sentirse con seguridad y confianza para tomar decisiones y actuar. A través de la educación emocional espiritual, desarrollaremos un yo controlado que determine un actuar sensato, que exija valoración y respeto. Es tan errado el silencio sumiso, mal entendido, como una explosión de razones insensatas e incongruentes. La mujer está dotada por naturaleza de inteligencia afectiva y gran sensibilidad humana, lo que la hace más compasiva y conciliadora, pudiendo hacer uso de los caminos del respeto y la disertación con argumentos. La sociedad se ensaña en el error humano, la mujer ha sido estigmatizada como débil. Se rechaza la idea de superación o cambio, parece imposible una transformación de emociones y actitudes. Sí, es un paso difícil de dar, por eso tiene tanto valor. Pongámonos en la piel de esas personas que intentan el reto. ¿Será que tengo el valor que ellas tuvieron para convertirme en alguien mejor? Mujeres… Desde nuestro fuero interno, reflejemos la luz que somos, la fuerza y la energía que llena de esperanza al mundo, con sensibilidad, inteligencia, sonrisa y versatilidad. Transmitamos con ímpetu esa capacidad de servicio y protección nacido de nuestro ser materno. Seamos diligentes y atentas a los detalles grandes y pequeños que le dan sentido a la vida. Obremos creando puentes para disolver la amenaza de los abismos. Irradiemos alegría con el espíritu pujante que derrumba obstáculos. Caminemos erguidas esparciendo claridad interior, defendiendo valores, promoviendo el perdón y la reconciliación. Somos hechas de amor, sembrémoslo en abundancia para vencer desde el corazón.