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Opinión

Mujeres que corren siendo hienas

Silverio José Herrera Caraballo.
Silverio José Herrera Caraballo.
Columnista
18 de marzo de 2024

En 1996, guerrilleros de las FARC perpetraron un ataque en Chalán, Sucre, utilizando un burro con explosivos. La masacre, con tácticas de engaño, dejó más de diez policías muertos.

Por Silverio Herrera Caraballo Un jueves 12 de marzo de 1996, siendo aproximadamente las 6:45 pm, empezó una horrible noche de dolor y sangre en el corazón de los Montes de María en Sucre, más de 100 guerrilleros pertenecientes al frente 35 de la Farc, dejaron una terrible huella indeleble en Chalán, cometiendo uno de los peores actos violentos en toda la historia del conflicto colombiano. La perfidia, considerada un crimen de guerra, se define como: “engaño planeado para buscar ventajas sobre el enemigo en un conflicto armado”, es una grave infracción al DIH. Este, se constituyó por la planeación del engaño para la utilización de un menor de edad integrante también del grupo subversivo y de un animal reconocido en el pueblo para transportar los explosivos (burro) sin despertar sospechas entre los integrantes de la Policía. Agrava aún más este crimen de guerra cuando posterior a la explosión y ante la acción defensiva de la fuerza policial que ya había perdido siete de sus hombres con la explosión; los sobrevivientes al estallido mortal buscaron pronto refugio en el cementerio local, donde cuatro de ellos se defendieron hasta más no poder, para luego ser asesinados sin piedad y en estado de indefensión por la horda terrorista que los atacó. La sorpresa táctica del enemigo al detonar de manera remota los explosivos hábilmente colocados en el burro hizo lo suyo. Los policías fueron ejecutados; además, dos de los cuerpos inermes fueron incinerados en la estación. Luego de este hecho se pudo establecer que en días previos al ataque los integrantes del frente 35 grabaron e hicieron croquis de la estación y edificaciones aledañas, envenenaron a cinco perros que custodiaban las instalaciones para así evitar quedar en evidencia por los ladridos, lo que comprueba que todo fue un hecho fríamente calculado. Las víctimas fueron el comandante de la estación, el intendente Fernando Luis Carrascal Mendoza y 10 agentes, encabezados por José Rufino Alvarado Guillén, José Ramírez Montes, Yeison Marriaga, José Deiber Diaz Paternina, John Fernández Ospina, Alexander Julio Buelvas, Arístides Barrios Álvarez, Jesús Restrepo Mendoza, Samuel Díaz Julio y Everto Fernández Rodríguez (q.e.p.d). Recordamos con tristeza la pérdida de seres humanos que solo cumplían el deber constitucional de defender a los ciudadanos de Chalán, A la fecha, el municipio ha mostrado la verdadera calidad humana y pujanza de sus gentes, así como la belleza de sus paisajes. Nuestros policías asesinados nunca serán olvidados.