
Modernizar el transporte fluvial

El transporte fluvial en Colombia, con potencial para millones, requiere inversión, regulación y modernización. Puertos e infraestructura obsoletos y falta de política limitan su desarrollo.
Por Manuel Andrés Cadrazco En un tiempo en que se apuesta por el retorno del transporte férreo en Colombia, hay otra modalidad de transporte que vale la pena ser explorada y reforzada mediante regulación y políticas: el transporte fluvial. Tecnologías más avanzadas en el transporte acuático mejorarían la fiabilidad y eficiencia de los desplazamientos y abriría nuevas oportunidades para casi seis millones de pasajeros que se movilizan anualmente por ríos, represas y lagos de Colombia. La infraestructura del transporte acuático es necesaria pero no asegura una accesibilidad y conectividad adecuada. Hace falta abordar la combinación de marcos regulatorios desactualizados y la ausencia de una política específica de movilidad fluvial. En municipios del departamento como San Benito Abad, San Marcos, Sucre y Guaranda, el transporte fluvial resulta fundamental para el quehacer diario de las personas, y así mismo en Colombia tenemos arterias fluviales como el Rio Magdalena o el San Jorge, que en otros tiempos fueron motor de desarrollo y hoy en día son también una oportunidad de desarrollo en sí. Primero, es crucial invertir en infraestructura portuaria. Los puertos fluviales en muchos ríos del país están en estado de abandono, lo que dificulta la movilización de mercancías y personas. Mejorar y construir nuevos puertos, adaptados a las necesidades locales, permitiría aumentar la capacidad de carga y reducir los costos logísticos, generando un transporte más eficiente y económico para la población y las empresas locales. Segundo, es necesario impulsar la navegabilidad de los ríos. Esto incluye la dragado y mantenimiento regular de las vías fluviales para evitar la sedimentación y la obstrucción del cauce. Además, la implementación de tecnología moderna para la señalización y monitoreo de los ríos garantizaría la seguridad de los barcos y evitaría accidentes, incentivando a los comerciantes a utilizar estos corredores como alternativa de transporte. También, el gobierno debe promover incentivos fiscales y subsidios para las empresas que utilicen el transporte fluvial en sus operaciones comerciales. Esta medida no solo estimularía el uso de los ríos para la movilización de bienes, sino que también reduciría el tráfico en las carreteras y fomentaría una modalidad de transporte más sostenible y menos contaminante. Lo anterior debe ir acompañado por iniciativa legislativa de regulación en este sentido; el Congreso de la República debe alinearse en este sentido y apostar el desarrollo fluvial de Colombia hacia el futuro, como un motor más del desarrollo del país.