
Milagros Eucarísticos II

Descubre sorprendentes milagros eucarísticos que desafían la ciencia y la lógica. Desde carne y sangre preservadas por siglos hasta multiplicaciones y sangrados inexplicables.
Por: Selma Samur de Heenan La semana pasada enunciamos algunos datos importantes sobre el milagro de Lanciano, y algunas conclusiones científicas sobre ello, fechadas el 4 de marzo de 1971, son las siguientes: La hostia examinada es verdadera carne del tejido muscular del corazón, la sangre es tipo AB igual al encontrado en la Sábana Santa de Turín. Se trata de carne y sangre de una persona viva que aún contiene proteínas, fósforos, magnesio, potasio, sodio y calcio. La conservación de ambas especies es perfecta a pesar de haber pasado tantos siglos. En Casia, Italia, durante 1330, un sacerdote que se encontraba en tibieza espiritual y no conservaba el debido respeto por la Eucaristía, fue a llevar la comunión a un enfermo, y sin ninguna reverencia puso la Hostia consagrada dentro del Breviario. Al llegar a la casa del convaleciente, abrió el libro y se encontró con dos manchas de sangre que todavía hoy permanecen. En una página se ve el perfil del rostro de Cristo y en la otra está la Hostia adherida. San Juan Bosco, en 1848, estaba celebrando una misa con más de 350 jóvenes y no se había percatado de que solo tenía ocho Hostias. Sin embargo, continuó con la liturgia, y con ese reducido número de pan consagrado, dio la Comunión a todos. Con este milagro de multiplicación, Jesús, tal y como lo narra el Evangelio, pudo saciar el hambre de quienes lo buscaban. Para esta ocasión, con Su cuerpo que es el pan de vida eterna. El padre Otty Ossa, el 8 de diciembre de 1991, celebraba la Santa Misa en la capilla del santuario de Betania, en Venezuela, y al momento de la Consagración, la Sagrada Hostia comenzó a sangrar. En sus palabras lo dice: “Partí la Hostia en cuatro partes. Cuando miré el platillo, vi una mancha roja formándose y de ella comenzaba a emanar una sustancia roja, de modo similar a la manera que la sangre sale de una perforación. Después de la Misa, tomé la Hostia y la protegí en el santuario. Al día siguiente encontré que la sangre era fluida y luego empezó a secarse. Sin embargo, hasta hoy, todavía luce fresca. Asombrosamente, la sangre está solamente, por un lado, sin pasar al otro lado a través de la excesivamente delgada Hostia”. Una muestra del líquido que manó del centro de la Hostia partida fue analizada en laboratorio, comprobándose que es sangre humana. El Milagro eucarístico está expuesto para la adoración de los fieles y es visitado por numerosos peregrinos.