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Opinión

Mi viejo Sincelejo

Aníbal Paternina Padilla
Aníbal Paternina Padilla
Columnista
27 de mayo de 2026

En la medida en que vamos describiendo los bellos y nostálgicos relatos de hechos y personajes de la historia sincelejana, se engrandece más y más nuestro amor por este pedazo de tierra, orgullo de todos sus coterráneos, porque nunca perdimos el interés por indagar desde niño con nuestros abuelos, padres y tíos (ya fallecidos) acerca de la vida de Sincelejo y los pueblos comarcanos, jamás se negaron a atender nuestros requerimientos.

En la medida en que vamos describiendo los bellos y nostálgicos relatos de hechos y personajes de la historia sincelejana, se engrandece más y más nuestro amor por este pedazo de tierra, orgullo de todos sus coterráneos, porque nunca perdimos el interés por indagar desde niño con nuestros abuelos, padres y tíos (ya fallecidos) acerca de la vida de Sincelejo y los pueblos comarcanos, jamás se negaron a atender nuestros requerimientos. De lo anterior se deducen los recuerdos tan gratos de la década de los años 20 en adelante, que son tantos, lo que sería imposible en pocas cuartillas. Una de las torres del templo de San Francisco miraba con envidia a su compañera más alta y espigada que los corozaleros le decían la iglesia “Cachumba” de Sincelejo. La iniciación del Instituto Sabanas con los profesores Castell, Espinosa, Cifuentes, Urrego, Lenis y Zabala. El Hospital San Francisco de Asís, la Cámara de Comercio, el acueducto, la red de teléfonos, la oficina de radiocomunicaciones, pavimentación de las calles, existen en la mente afiebrada de progresistas alcaldes de la época, las retretas en el Camellón 11 de noviembre, las fiestas carnestoléndicas, las concentraciones políticas y las carreras de caballos en Charcón y Chácuri; la chiquillería cabalgando sus jumentos en San Pedro y San Pablo y San Juan, y desde luego las fiestas del 20 de Enero. Recuerdos del Palacio de Cristal de Arturo Elías, de los diletantes de la urbe, muy visitados por Miguel Bertel González y sus amigos Héctor Escudero y Olimpo Benítez; la rivalidad entre Carlos Pónef, Santiago Paternina y Julio Alejandro Hernández por cabalgar en el caballo mejor presentado. Y qué decir de las grandes plumas, que en prosa y verso han cantado la vida de Sincelejo a través de los periódicos sincelejanos. Rafael Francisco Ruiz, gran historiador y político; Sebastián Meza Merlano, jurista y poeta, además de Pompeyo Molina, Adolfo Marta, Jerónimo Osiris, José Ángel Blanco y otros que seguiremos recordando como dignos ejemplos para las nuevas generaciones.