
Mi vida sacerdotal

El sacerdote Laureano Ordosgoitia reflexiona sobre sus 45 años de ministerio, destacando los sacramentos y su compromiso de servicio. Un recorrido de fe y gratitud.
Por: PBRO Laureano Ordosgoitia. “Dad gratis lo que gratis habéis recibido”. Mateo 10,7-15 Pido a Dios, me siga regalando la gracia de la humildad y la sencillez para continuar compartiendo lo que ha sido mi vida sacramental, si de Dios he recibido 5 de los 7 sacramentos que ofrece la Iglesia a quienes reciben el llamado de Dios, para formar parte de esa gran familia: bautismo, confesión, comunión, confirmación, orden sacerdotal, este último al servicio de los anteriores, sabiendo que en cada uno de ellos, Dios entrega especiales gracias: En el bautismo convierte a los hijos de los hombres en hijos de Dios, en la confesión nos absuelve de nuestras culpas y pecados, en la comunión recibimos el cuerpo y la sangre de Cristo, en la confirmación aceptamos libre, consciente y voluntariamente la fe que de nuestros padres recibimos al nacer, en el orden sacerdotal somos ordenados sacerdotes para el servicio ministerial, la unción a los enfermos fortalece al creyente en su debilidad, sana nuestras enfermedades y perdona nuestros pecados, en el sacramento del matrimonio es bendecida la pareja humana para que pueda cumplir la misión de casado. El sacerdote renuncia a formar un hogar para consagrarse al servicio de los hogares. Hebreos 5 “El espíritu del Señor está sobre mí, por cuanto me ha ungido y me ha enviado a anunciar la buena nueva a los pobres, a sanar las heridas de los corazones, devolver la libertad a los cautivos, la salud a los enfermos, la vista a los ciegos…” Isaías 61 45 años después, resuenan en mi mente y en mi corazón estas mismas palabras que escuchara aquel 18 de diciembre de 1977, cuando por manos consecratorias del primer obispo de la diócesis de Sincelejo, monseñor Félix María Torres Parra, fuese ordenado primer sacerdote de la Parroquia San Francisco de Asís de Ovejas en sus 200 años de fundada y seguido de una veintena de hermanos coterráneos con las mismas palabras a flor de labios desde nuestros corazones: “aquí estoy Señor para hacer tu voluntad” Salmo 39 El Santuario del Señor de los Milagros en la villa de San Benito Abad, San José de Majagual, San Onofre del Torobé, Nuestra Señora del Perpetuo Socorro en Sincelejo, Santísima Trinidad en San Marcos, Santo Tomás Becket en Buenavista, Santa Rosa de Lima en Los Palmitos y San Juan Pablo II en Sincelejo comunidades en las 5 subregiones naturales en las que maravillosamente se distribuye nuestro departamento, han sido escenarios en donde el Señor me ha enviado a servir desde mis debilidades. Hebreo 5 Mi gratitud a Dios, a María, templo en el que Dios se hizo sacerdote, la familia en la que me colocó, las comunidades que me han acogido y las personas que me acompañan al caminar.