
Mi alma y mi salud

Esa partecita que habita en mí, llena de vida, que se llama alma. Esa que sueña alcanzar las estrellas. Que añora abrazar y tener quien le dé un abrazo sincero. Ama la luz porque le permite reconocer el camino que la llevará a ese lugar mágico que se llama hogar. Esa que brilla cuando escucha las risas de los niños y de las personas que ama. La que me permite ser, unos días rebosante de alegría y otros que parece que cargara el mundo a mis espaldas. El motor que permite ir y venir, llevar y traer, correr o descansar, reír o llorar. Es la brisa que seca mis lágrimas cuando brotan como un torrente incesante de melancolía.
Esa partecita que habita en mí, llena de vida, que se llama alma. Esa que sueña alcanzar las estrellas. Que añora abrazar y tener quien le dé un abrazo sincero. Ama la luz porque le permite reconocer el camino que la llevará a ese lugar mágico que se llama hogar. Esa que brilla cuando escucha las risas de los niños y de las personas que ama. La que me permite ser, unos días rebosante de alegría y otros que parece que cargara el mundo a mis espaldas. El motor que permite ir y venir, llevar y traer, correr o descansar, reír o llorar. Es la brisa que seca mis lágrimas cuando brotan como un torrente incesante de melancolía. Alma, compañera inseparable, que siente lo que siento, que sabe lo que pienso, que se aflige cuando la razón me falla. La que celebra mis pequeños y grandes triunfos. Mi gran amiga y maestra, a quien a veces no escucho porque mis sentidos están enrarecidos y enredados en ramas secas y quebradizas que cuando se parten, me dejan caer, y solo entonces despierto para volver a sentirla, siempre amorosa, coherente, sencilla y limpia. Alma silenciosa, alma llena de verdades que me cuesta entenderlas,… ella me permite ser aprendiz. Me sirve de guía cuando lo consiento, porque en ocasiones su voz me es indiferente. Pero sigues ahí susurrando lento ¿Qué te pasa? ¡Mira! ¡Analiza! ¡Cuidado!…respetando siempre mí libertad. Aquella que me acepta tal como soy, sin maquillaje, sin tapujos. Que no me pide explicaciones, ni me juzga. Que deja que me resbale, que tome el camino equivocado, para que entienda la razón de existir. Alma fiel amiga, un tesoro de sensatez y respeto ante mi necedad y mi locura cuando escuchar no quiero. Alma serena, prudente, cautelosa y discreta, siempre esperando ser mirada, atendida y valorada. Que conoce hacia dónde ir, cómo, cuándo y dónde, pero admite que pueda con mis propias y pequeñas alas, buscar, errar, rectificar…hasta encontrar el sendero correcto. Gracias por inspirarme, por llevarme de la mano y soltarme solo para que aprenda. Gracias por tu eterno amor, presencia y protección.