
Metanoia

En la Fiesta de San Rafael Arcángel quiero contarles mi historia de sanación.
Nací el 7 de abril de 1975 en San Marcos. Soy el cuarto de cinco hermanos, todos católicos para la Gloria de Dios. Somos fruto del matrimonio católico de nuestros padres, celebrado el 24 de julio de 1966 en la Parroquia de La Santísima Trinidad. Don Rami y la Niña Nohorys nos educaron en las tradiciones universales y nuestro hogar se caracteriza por celebrar las fiestas católicas y rezar el Santo Rosario. “Familia que reza unida, permanece unida”. Crecimos al lado de nuestros abuelos maternos, Don Leonardo Bárcena Giraldo y Doña Juanita Isaza Viola, católicos consagrados que educaron a hijos y nietos en la verdadera Fe. Papa Leo me enseñó a leer y escribir y Mama Lita me enseñó a rezar. ¡Benditos sean nuestros padres y abuelos! Fui bautizado el martes 28 de diciembre de 1976, en plena Fiesta de los Santos Inocentes y durante las Corralejas de fin de año. Mis padrinos son Fabio Pacheco Martelo y María Marta Corrales Viola, ambos de Santa Cruz de Lorica, donde mi padre se desempeñaba como gerente de Telecom. Mi madrina tenía 17 años y aún no había terminado el colegio, por lo que viajó en compañía de sus padres, Don Óscar y Doña Rebeca, prima de mi mamá. Mi padrino tenía 28 años y era hijo de uno de los mejores amigos de mi papá en Lorica: don Víctor Pacheco López. Los cinco hermanos hicimos la Primera Comunión en La Santísima Trinidad. Leonardo y Ramiro, el mismo día de la Virgen de Fátima. Érica, otro día de la Virgen de Fátima. Nohoris y yo, el mismo Domingo de Resurrección. Leo se casó en 2001 y Eri se casó en 2002. Ambos en nuestra sagrada Parroquia. Allí mismo despedimos a Mama Lita, el 16 de julio de 1979; a Papa Leo, el 7 de noviembre de 1980; y a Don Rami, el 28 de enero de 2015. Los tres permanecen vivos en nuestras oraciones, mentes y corazones, todos los santos días. Nuestra Fe nos dice que volveremos a verlos en el Reino de los Cielos. Fui un joven ejemplar hasta que me alejé de Dios, creyendo que el pecado era sinónimo de libertad. Me dejé llevar por el enemigo y durante años anduve dormido. El 6 de noviembre de 2017 me confirmé Católico y nuestro Padre Celestial tuvo misericordia de mí. El pasado 27 de septiembre tuve mi reencuentro con Nuestro Señor Jesucristo, camino de Emaús. ¡Gracias, Señor!