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Opinión

Megalópolis del futuro

Samuel Morales Turizo
Samuel Morales Turizo
Columnista
27 de febrero de 2026

Para el 2050, según estima Naciones Unidas, la población mundial será aproximadamente 10.000 millones de personas y el 70 por ciento vivirá en las megaciudades, especialmente en las más biodiversas del planeta. Este crecimiento demográfico traerá consecuencias graves para la biodiversidad. Las megalópolis continúan expandiéndose con una velocidad impresionante, las malas decisiones de planificación urbana podrían aumentar la presión sobre los ecosistemas vulnerables y estratégicos.

Para el 2050, según estima Naciones Unidas, la población mundial será aproximadamente 10.000 millones de personas y el 70 por ciento vivirá en las megaciudades, especialmente en las más biodiversas del planeta. Este crecimiento demográfico traerá consecuencias graves para la biodiversidad. Las megalópolis continúan expandiéndose con una velocidad impresionante, las malas decisiones de planificación urbana podrían aumentar la presión sobre los ecosistemas vulnerables y estratégicos. El futuro de las megaciudades estará en las periferias o alrededores, porque es allí donde la naturaleza y la cultura están en desacuerdo y es allí donde la salud ambiental a largo plazo de una megalópolis estará determinada en gran medida y una unidad conformada por componentes urbanos y rurales que dependen el uno del otro. Prosiguiendo con las megaciudades del futuro, esta iniciativa tiene logros significativos encaminados en proteger a los habitantes de las megapolis del mañana: deben ser lugares productivos, inclusivas, receptoras, multiculturales y diseñadas por y para la gente, entendiendo que las personas deben ser el centro de la planeación e intervención urbana. Hay que superar esa idea de que las megapolis son solo una amenaza para los ecosistemas, cuando lo que tenemos que mirar son las oportunidades: estas megaciudades del futuro deben ser verdes, es decir creando bosques urbanos para que nos ayuden a tener mejor clima y a reducir la contaminación. Además tener espacios de recreación pasiva, edificar viviendas ecológicas con menos ruido, menos polvo y residuos, menos impacto ambiental, la conservación y protección del agua, incrementar la educación ambiental, disminuir el consumo energético y conectar otros sistemas estratégicos, tal como lo hacen megalópolis como París, Londres y Berlín. Actualmente existen dos megaciudades modelos que todos debemos emular: Singapur, más del 65 por ciento del área total de la Isla esta tupida con vegetación ya sea por cubiertas verdes o grandes extensiones de parques, disminuyendo los calores intensos. La otra megapolis es Curitiva, que tiene 52 árboles sembrados por persona. Por este motivo la Unesco aboga por la adopción de las llamadas Soluciones Basadas en la Naturaleza (Sbn) un concepto que apunta a la promoción de una “infraestructura verde”, oponiéndose a la “infraestructura gris” (urbanizaciones de cemento).