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Opinión

Medir para mejorar

Manuel Cadrazco Martelo
Manuel Cadrazco Martelo
Columnista
28 de febrero de 2024

En Sucre, la gestión pública evoluciona con redes sociales y participación ciudadana. Evaluar programas y políticas fortalece la democracia, promoviendo transparencia y eficiencia.

Por Manuel A. Cadrazco En el Departamento de Sucre, las nuevas formas de ejercer la gestión pública están tocando la puerta; prueba de ello son el auge de las redes sociales y los espacios de construcción y participación con la ciudadanía en la construcción de los Planes de Desarrollo. Es por eso, que, ante la implementación de nuevos planes, programas y proyectos, las acciones de las autoridades locales en el mediano plazo entren en un ejercicio también de evaluación rigurosa y sistemática, donde se mida la efectividad de lo implementado. Este ejercicio no solo es saludable, sino vital para fortalecer la democracia. Históricamente, la falta de evaluación en la ejecución de políticas y programas ha sido un faltante en la gestión pública en Colombia, se han invertido recursos significativos en iniciativas destinadas a abordar diversos problemas sociales, económicos y ambientales, pero la ausencia de mediciones claras sobre su impacto ha dejado dudas sobre su eficacia real. Es clave que cada día se vuelvan más comunes las evaluaciones para generar confianza y abrir puertas a la mejora constante en las formas de gobernar y formular políticas. El camino está en establecer sistemas de monitoreo y evaluación robustos que permitan medir el impacto de las políticas y programas en indicadores clave, como la reducción de la pobreza, el mejoramiento de la educación, el acceso a servicios básicos, la seguridad, entre otros aspectos. Estas mediciones no solo deben ser cuantitativas, sino también cualitativas, incorporando la retroalimentación directa de la comunidad y los beneficiarios de las acciones gubernamentales. La implementación de un sistema de rendición de cuentas efectivo no solo beneficia a la ciudadanía, sino que también fortalece la capacidad de las autoridades locales para tomar decisiones informadas y ajustar estrategias según las necesidades reales de la población. Además, fomenta la transparencia en la gestión de los recursos públicos. Es fundamental que este proceso de evaluación y rendición de cuentas sea inclusivo y participativo, involucrando a la sociedad civil, los medios de comunicación y otros actores relevantes en la supervisión de las acciones gubernamentales. La transparencia no debe ser un mero ejercicio de cumplimiento normativo cada año, sino una cultura arraigada en la práctica democrática del departamento de Sucre. Medir la efectividad de las políticas públicas y programas es esencial para garantizar que se asignen recursos de manera eficiente, se tomen decisiones informadas y se rinda cuentas a la ciudadanía. Es hora de avanzar hacia una gestión pública transparente, responsable y orientada hacia resultados tangibles para el bienestar de todos los sucreños.