
Mayor productor mundial de cocaína

Colombia se convierte en el mayor productor mundial de cocaína, según la ONU. El informe revela un aumento significativo en cultivos y producción durante el gobierno de Petro.
Por Ismael Guerra de la Ossa Ese es el deshonroso título que hoy ostenta nuestro país luego del informe revelado por la Oficina de las Naciones Unidas contra la Droga y el Delito (Unodc, por sus siglas en inglés). Dice dicho informe que el área sembrada de coca en Colombia “al 31 de diciembre (de 2023) fue de 253 mil hectáreas, mientras que la producción de clorhidrato de cocaína pura subió a 2.664 toneladas, cifra que en 2022 fue de 1.738 toneladas”, revela el informe de la Organización de la Naciones Unidas (ONU. Desmenuzando las cifras, tenemos que en 2022 cuando Gustavo Petro asumió la presidencia de la República, las hectáreas sembradas ascendían a 230 mil lo que quiere decir que en un año de mandato petrista (2022-2023) se sembraron 23 mil hectáreas más de coca, o sea un 10 %. En cuanto a producción de cocaína la cosa es aún más grave pues entre 2022 y 2023 se alcanzaron a producir 2.664 toneladas de cocaína pura, mientras que en 2022 la producción fue de 1.738 toneladas lo que significa que en un año del actual gobierno la producción de cocaína subió 926 toneladas, es decir, un 53 %. Estamos hablando de lo ocurrido en un año de mandato (2023) y el presidente Petro lleva dos faltando entonces las cifras de 2024 que se presagian peores. Calculen ustedes entonces la gravedad del asunto. Con razón la ONU califica a Colombia como el mayor productor mundial de cocaína en este momento. Dicen los expertos, que no son propiamente de la oposición sino analistas serios del tema, que todo esto es la consecuencia lógica de haber cambiado el Gobierno Petro la estrategia que se venía aplicando en materia de erradicación de los cultivos de coca. Recuerden ustedes que cuando el presidente Petro asumió sus funciones una de las primeras cosas que hizo fue ordenar que no se siguiera la erradicación forzada y que se priorizara mejor la sustitución voluntaria. En otras palabras, que se optara por pedirle a los productores de coca que no siguieran sembrándola y que mejor buscaran otras alternativas, como si a los grandes narcotraficantes que están detrás del negocio les interesara otra cosa distinta. Mayor candidez para dónde. Pero bueno, ese dizque es el cambio. Y pensar que ahora el Gobierno pretende comprarle la producción de coca a los campesinos que la cosechan. Ciertamente, otro incentivo perverso.