
Más papista que el Papa

Suecia, ejemplo en sostenibilidad, explota hidrocarburos. Contrario a Colombia, que prohíbe exploración petrolera, perdiendo reservas y recursos cruciales, según analistas.
Por Ismael Guerra de la Ossa Aunque no hay un consenso global sobre qué país es líder a nivel mundial en materia de ambientalismo, sí hay acuerdo en que los países nórdicos lideran en ese aspecto. Y aquí surge Suecia, tanto así que recientemente su capital, Estocolmo, se alzó con el título de ciudad europea más verde. No obstante Suecia produce hidrocarburos, es decir, en esa nación se explora y se perfora el subsuelo para extraer petróleo y gas para el abastecimiento interno y hasta para exportar. En 2024 Suecia exportó crudo por 2.02 millones de coronas suecas y gas por 7.49 millones de esa misma moneda. O sea que en este país nórdico, a pesar de sus rigurosas políticas de sostenibilidad ambiental, de la gestión eficiente de estos recursos, de las políticas efectivas de reducción de emisiones de efecto invernadero y del eficaz desarrollo de energías renovables, no ha abandonado ni piensa abandonar por ahora la producción de combustibles fósiles, léase hidrocarburos, en el entendido de que efectivamente requiere de los apreciables recursos económicos que estos generan para sacar avante sus proyectos ambientalistas. En cambio en Colombia, que está “a años luz” de Suecia en materia medio ambiental, el presidente Gustavo Petro en un delirio ideológico no se sabe motivado en qué razones, optó por el embeleco de prohibir la exploración en busca de hidrocarburos con las consabidas consecuencias: drásticas disminuciones de las reservas probadas de petróleo y gas y, obviamente, generando ahora la incapacidad de nuestro país para atender la demanda nacional de gas y poniendo en riesgo que sigamos produciendo el petróleo necesario para el abastecimiento interno, razón por la cual nada de raro tiene que lleguemos al extremo de tener que importar crudo relativamente pronto, luego de ser exportadores de ese hidrocarburo, con los nefastos efectos para los bolsillos de los colombianos y las finanzas nacionales. Sobre este último tema, dijo recientemente la Asociación Colombiana de Petróleo que debido a la política del Gobierno Petro en esta materia, nuestro país ha perdido en los dos últimos años la bicoca de 35 billones de pesos, recursos que hubieran servido para aumentar el presupuesto de regalías de los municipios que hoy requieren, más que nunca, grandes proyectos de desarrollo y de avance social. Ahí están las consecuencias por querer ser más papistas que el Papa.