
Los ratos felices

Charles Baudelaire fue el padre espiritual de los poetas malditos y de la poesía moderna, Baudelaire decía que, si se colocaban las horas verdaderamente felices y sonrientes de la existencia, todas ellas formarían una semana.
Por Samuel Morales Turizo Charles Baudelaire fue el padre espiritual de los poetas malditos y de la poesía moderna, Baudelaire decía que, si se colocaban las horas verdaderamente felices y sonrientes de la existencia, todas ellas formarían una semana. “Lykke” es una palabra danesa que significa felicidad y probablemente pocas personas sepan tanto acerca de ese estado de grata satisfacción espiritual y física. Ser bondadoso y sentir que se está en un entorno confiable que brinda garantías, son dos claves de la felicidad. También se recomienda comer más seguido con nuestros amigos, familiares y colegas. Un amigo que vive en las estribaciones de los Montes de María que pertenecen al departamento de Sucre me expresaba lo siguiente: “Mi mayor felicidad es vivir en este pedazo de tierra, donde siembro y me da mi sustento en unión de mi familia, aquí se respira una tranquilidad que no tiene valor”. La persona que trabaja independientemente por cuenta propia generalmente es más feliz y porque tiene autonomía, no padecen estrés. En lo referente a la salud, tenemos que tener cuidado a lo que comemos, hacer ejercicios y cuidar nuestros sueños. La felicidad y la tranquilidad van de la mano, da como resultado si nos ocupamos a cosas que deleitan, tener tiempo para disfrutar la vida, en lo que más nos complace, reduce la angustia en un 100 por ciento y acrecienta la comodidad o el confort. Según investigaciones científicas, cuando estamos felices segregamos una serie de sustancias que nos hacen estar más despiertos y más receptivos y alegres. Nos proporciona una mayor creatividad, eleva el estado de ánimo y causa que las personas estén más regocijadas y esplendorosas. La felicidad y la alegría ambos nos remiten a cuestiones optimistas y positivas, por lo que solemos creer que es lo mismo estar alegres que estar felices. La persona que posee felicidad siempre lleva una vida sana, tranquila y sin ninguna tensión. La felicidad nos trae tranquilidad y seguridad. Cuando somos felices podemos alcanzar excelentes estados de energía positiva que ayuda a nuestro cuerpo y mente, se disfruta lo máximo el hábitat. La felicidad es regocijarse en algo que te fascina en la vida.