
Los juegos florales

Eran una serie de concursos literarios con premios florales que se celebraban entre el 28 de abril y el 3 de mayo del siglo XIV como la fiesta de la poesía. El evento inició en Tolosa de Lenguados (Francia) cuando la lengua de occidente era por excelencia la lengua de la poesía. El famado concurso literario se extendió por varios países incluyendo a Colombia concretamente la Costa Caribe, representada por nuestra ciudad de Sincelejo.
Eran una serie de concursos literarios con premios florales que se celebraban entre el 28 de abril y el 3 de mayo del siglo XIV como la fiesta de la poesía. El evento inició en Tolosa de Lenguados (Francia) cuando la lengua de occidente era por excelencia la lengua de la poesía. El famado concurso literario se extendió por varios países incluyendo a Colombia concretamente la Costa Caribe, representada por nuestra ciudad de Sincelejo. Aquí se llevó a cabo el interesante concurso de las letras en 1925 y fue ganado por la figura emblemática de la poesía universal Pompeyo Molina Urzola, nacido el 9 de agosto de 1906. Pompeyo recibió el premio “Caléndula de Plata” el gran bardo ocupa sitial de honor en la amplia galería de escritores y poetas sincelejanos desde el siglo XIX, donde se cuentan también entre otros Olegario Valverde, Eva Verbel, José Ángel Porras, Miguel Centanaro, Ramón Morales, Octavio Tamara, Camilo Torres Hernández, Adolfo Marta José Ángel Blanco y Agustín Gómezcasseres. Nos regocija que además de Pompeyo Molina, dos hijos adoptivos de la ciudad fueron laureados en distintos concursos literarios así: Antonio S. Guerra, primer premio en Cartagena en 1922; Simón Latino, premio Violeta de oro en Cartagena 1940. Vale recordar que en 1925 para obtener el triunfo en este evento literario de Sincelejo Pompeyo Molina presentó sus obras poéticas: “Mi pueblo con nostalgia al fondo”, “ Elogio de Sincelejo”, “Rubia hermana mía” y “Nostalgia”, todo inspirado en las espigas del agro, en las vacadas soñolientas, en los paisajes de la Colina de la Sierra Flor, en los atardeceres sabaneros, en las bellas mañanas de diciembre, en las campesinas alegres con sus atuendos típicos y en sus soñadas fiestas del 20 de Enero.