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Opinión

Los Homenajes Culturales

Luis Manuel Espinosa
Luis Manuel Espinosa
Columnista
9 de mayo de 2023

Los homenajes culturales transforman el panorama del reconocimiento. De honrar políticos, ahora exaltan a artistas, con estatuas y monumentos que reflejan ciclos históricos en Colombia.

Por: Luis Manuel Espinosa. Los homenajes culturales están en primer plano. Desde ante de iniciarse el nuevo siglo, comenzaron a darse este tipo de reconocimientos. Los primeros que se hicieron en el Departamento de Sucre, fueron en honor de Calicto Ochoa y Alfredo Gutierrez, como representantes de los Corraleros de Majagual. Quedaron faltando los que a su vez merecían Pello Torres, Nestor Montez y el Maestro Guarín. Anteriormente, los homenajes eran más que todo de carácter político. Los dirigentes más sobresalientes o que se destacaban a nivel nacional, eran ovacionados inmediatamente. En el lapso comprendido entre los homenajes políticos y culturales, se dieron algunos en el orden empresarial, pero no tantos como ahora se le brinda a los artistas de toda índole. Y en las Sabanas, hubo empresarios muy importantes y altruistas como en ninguna otra parte los había, quienes sobresalieron sobre todo por su espíritu cívico. Y bien, el megalito que era la piedra por excelencia para la elaboración de bustos y estatuas, dedicado preferencialmente a los héroes de la patria y después a los gobernantes del país, ahora se emplea en honor y memoria de los artistas. Es un fenómeno que obedece a los ciclos históricos. Hay épocas en que los pueblos sobresalen por su economía y riqueza abundante y otras veces por su capacidad bélica y de conquista. De manera que cuando este ímpetu decae, sobreviene lo que podría denominarse tiempo cultural o mejor, intelectual. Un Nietzsche, un Papini, o un Faulkner, surgen en períodos históricos de crisis social. Así como también el apogeo cultural precede al económico. Como al parecer ocurrió en el llamado Ranacimiento, en el que artistas como Leonardo o Miguel Angel, y aun Maquiavelo, caracterizaron el esplendor de aquella Florencia, que legó a la futura Italia toda su cultura. Los pueblos del Caribe colombiano, incluyendo a Barrancabermeja en el Magdalena Medio, han dedicado el megalito a homenajear a sus celebridades. El monumento a la Negra Soledad, en aquella ciudad capital del petróleo, es algo muy diciente. Posteriormente, los dedicados a Joe Arroyo o Estercita Forero, en Barranquilla, hacen evidente esta tendencia, que ahora cobra una dimensión inusitada en los pueblos de Sucre. El hombre Icotea en San Marcos, la estatua de Juan Madera en Sincé, como autor de la famosa composición musical La Pollera Colorá, constituyen un ejemplo de este aserto. Sin embargo, algunos de nuestros personajes más connotados en materia cultural, se ha quedado por fuera de esta onda. Tal sería el caso de Pola Berté, bailadora, por antonomasia, biografiada por Manuel Huertas, representativa de un porro juglar. Así como muchas personas más merecedoras igualmente del reconocimiento público y, por tanto, de un homenaje cultural.