Los hijos e hijas víctimas de las violencias de (ex)pareja
La violencia de género afecta a mujeres y también a sus hijos, víctimas directas del maltrato. La nueva ley colombiana busca endurecer penas y proteger a los menores, garantizando su derecho a una infancia segura.
Por Christiane Lelièvre Las mujeres son las víctimas predilectas de las violencias de pareja, violencia conyugal, violencias de género, o como se llamen estas violencias que no cesan a pesar de ser denunciadas y castigadas por la ley. Con frecuencia, estas mujeres víctimas son madres, y sus hijos e hijas NO son víctimas colaterales. Son víctimas reales y directas, aun cuando la violencia va dirigida hacia su madre y a ellos no se les toca ni un pelo. Los menores de edad que viven en entornos familiares violentos son víctimas directas solo por el hecho de presenciar, oír o sentir el ejercicio de la violencia contra la mamá. "Nunca se oía nada; ellos pasaban a su pieza, mi mamá cabizbaja se quitaba las gafas… cuando salía no era la misma". "Ahora no soporto que alguien grite". "A mí, hasta el ruido de llaves en la cerradura me acelera el corazón; es como estar todo el tiempo en alerta…" "Yo me reconozco violento, no he conocido otra cosa". Los testimonios de estos niños, ya adultos, son una muestra del daño emocional, cognitivo y físico que generan estas escenas de violencia en el hogar. Además, ahora se entiende y se observa con frecuencia cómo se manipulan o lastiman directamente a los hijos e hijas para hacerle daño de manera indirecta a la pareja. Así, hijos/as son víctimas directas de la violencia llamada vicaria. Que consiste en dañar cosas importantes para una mujer y/o hacerles daño a sus hijos o personas cercanas y queridas. Los hijos e hijas menores deben ser reconocidos como víctimas directas de las violencias ejercidas en el hogar o por parte de excónyuges. Y su "restablecimiento de derechos", cuando se atiende a una madre víctima de violencias o en el caso extremo de feminicidio consumado, pasa por reconocerles el estatus de víctimas con derecho a ser escuchados y atendidos para garantizar la no repetición. Porque criarse en un ámbito de felicidad, salud y amor no es un privilegio, sino un derecho de la infancia. Por tanto, es importante la recién sancionada ley que "retira beneficios y subrogados penales por casos de feminicidio". Ahora los condenados por este delito "tendrán que cumplir la pena completa con cárcel" declaró el ministro de Justicia. Abolir la suspensión de pena, por estudio, trabajo o buen comportamiento, o la detención domiciliaria puede aportar a la no repetición. También "se creará una unidad especial dentro de la Fiscalía General y la rama judicial para investigar y sancionar todos los delitos de violencia de género". Ojalá, porque más de una mujer asesinada este año en Colombia había denunciado y pedido medida de protección.